Hablando de… “Trabajo Social”!!

En primer lugar, me presento. Soy Miguel Delgado, Trabajador Social especializado en la atención a personas con afectación neurológica.

En segundo lugar, quisiera en este post presentaros el “Trabajo Social”. Siempre se ha dicho que la información es poder, y considero que cuanto mayor conocimiento se tenga de algo (en este caso, del Trabajo Social) mayor beneficio se podrá obtener.

Al igual que ocurre con otras disciplinas (sirva como ejemplo la Terapia Ocupacional), al Trabajo Social se le conoce a través de ideas generalistas que pueden dar lugar a equívocos al ser relacionado con conceptos tal y cómo “caridad”, “beneficencia”, “buena voluntad”, “voluntariado”…  Y nada más lejos de la realidad!!

Se trata realmente de una profesión que requiere/exige formación (actualmente, grado universitario), modelos y herramientas propias de intervención…

Partiendo de esa base, nos encontramos con un/-a trabajador/-a social que intervendrá (con personas, grupos y/o comunidades) a fin de identificar y diagnosticar necesidades y, en consecuencia, articular aquellos recursos (personales/propios y/o externos) que satisfagan a estas.

Por hacer una analogía, sería “cómo”  el médico de familia que tras una valoración y diagnóstico inicial, prescribirá el medicamento adecuado, o realizará la derivación al especialista indicado (y posterior seguimiento, claro).

En el caso del trabajador social, este no prescribirá medicamentos, sino que facilitará información, orientación y asesoramiento a la persona sobre los recursos disponibles (insisto, personales y/o externos) que resulten requeridos para satisfacer las necesidades que presenta. Luego dependerá de la institución o centro dónde se trabaje, que competa el tramitarlos, preescribirlos por decirlo de algún modo (Administración Pública); o que demos el apoyo en la gestión y tramitación (otros centros, asociaciones….).

Desde una perspectiva de intervención individual (Trabajo Social de Casos), se entiende que toda persona desarrolla su proyecto vital dentro de una sociedad. Dicho proyecto vital se puede ver alterado por multitud de circunstancias que, a priori, pueden dificultar la participación de la persona en la sociedad tal y cómo venía realizando hasta este momento, llegando en ocasiones a generar situaciones de exclusión social.

En este tipo de situaciones intervienen multitud de factores que pueden ayudar o perjudicar a la persona en la adaptación/superación a una nueva situación, como serían factores emocionales, así como, la propia dinámica social.

Desde el Trabajo Social, se hará valer el derecho de toda persona a desarrollar su proyecto vital así como mantener  su calidad de vida desde una perspectiva inclusiva y “desarrolladora”.

Hago hincapié en el término “derecho”, puesto que partiendo de este se desarrollan todos los recursos disponibles para abordar estas situaciones. Así pues, una persona que por un ACV no pueda continuar con su actividad laboral, tendrá derecho a una pensión contributiva por haber cotizado determinados años; una persona que requiera de productos de apoyo para desenvolverse mejor en su día a día, tendrá derecho a ayudas para su adquisición como prestación sanitaria; una persona que requiera de una atención especializada tendrá derecho a acceder a un centro adecuado (Centro de Día, por ejemplo)… Igualmente, hago hincapié en que el término derecho lleva siempre asociado sus “obligaciones”, de ahí que el acceso a todo recurso externo suponga el cumplimiento de unos requisitos.

Se entiende que en una sociedad tan dinámica como lo es la actual, no existen fórmulas mágicas y únicas para la satisfacción de necesidades. No podemos olvidar que somos personas (no números, ni meros pacientes o demandantes de recursos) y que nuestro desarrollo como tales no depende exclusivamente de un aspecto o factor de nuestra vida (el que me reconozcan una Pensión Contributiva, por ejemplo, no satisface necesariamente todas mis necesidades). Es por ello que el Trabajo Social no se limita a la “prescripción” de determinados recursos, sino que realiza una intervención holística apoyándose en un trabajo multidisciplinar ya sea con el equipo con el que trabaja y/o en coordinación con otras instituciones/centros.

Toda ello basándose siempre en el principio de “autodeterminación” de la propia persona, ubicándola siempre en el “centro” de dicha intervención. De modo contrario, resultaría absurdo pues que ¿quién mejor que la propia persona para decidir sobre si misma? Es por tanto necesario disponer de la mayor información posible para facilitar el proceso de toma de decisiones.

En próximos posts, me gustaría ir presentándoos diferentes recursos (externos) para aclarar y diferenciar en qué consisten cada uno de ellos, sus procedimientos y estableciendo, en líneas generales, que situaciones pueden ser abordadas a través de ellos. Igualmente, estaré encantado de recibir vuestras sugerencias, comentarios, opiniones….

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@migueld1981