Nuevo artículo: “Las diferentes configuraciones de la mano para el agarre y la manipulación. Parte III”.

En los anteriores artículos de esta colección de posts, vimos diferentes configuraciones que podía realizar la mano para el agarre y la manipulación, y cómo la estructura y biomecánica que posee la mano, le permite realizar multitud de movimientos, adaptaciones y ajustes que le permiten percibir la forma de los objetos, manipularlos y adecuarlos a las diferentes formas y volúmenes.

La prensión la podíamos dividir en varios tipos. En los anteriores artículos vimos de forma más detallada las pinzas bidigitales, las pluridigitales, las presas palmares y las presas con la gravedad. En este artículo vamos a ver las presas centradas, las presas con acción y otros tipos de prensiones. 

Las presas centradas tienen en común que realizan una simetría en torno al eje longitudinal, que en general, se confunde con el eje del antebrazo. El objeto de forma alargada se coge con firmeza mediante una presa palmar donde intervienen el pulgar y los tres últimos dedos, en este caso, el 2º dedo desempeña una función orientativa indispensable para dirigir el utensilio (tenedor/cuchillo, batuta del director de orquesta, destornillador…).

Imagen 1

Presas con acción (PCA) o presas-acción. Además de las presas estáticas, la mano también es capaz de actuar cogiendo. Es lo que se denomina presas con acción (PCA) o presas-acción, que implican acciones elementales como lanzar, impulsar, hacer rodar o hacer girar. Existen otras acciones más complejas donde la mano realiza una acción refleja sobre sí misma. En este caso, el objeto, sujeto por una parte de la mano, sufre una acción que procede de otra parte (como por ejemplo, al encender un mechero, al usar unas tijeras, al comer con unos palillos chinos, al apretar un spray…). Existe una infinita variedad de presas-acción que representan la actividad más elaborada de la mano y que precisan de su integridad funcional.

Imagen 2

Como ya hemos visto, la mano presenta una gran funcionalidad, y además de las
prensiones ya comentadas, la mano puede realizar otras funciones como la función de
protección, de orientación, con la función de apoyo, como medio de expresión para poder comunicar nuestros pensamientos, sentimientos, necesidades y emociones…

La mano posee también capacidades relacionadas con la posibilidad de ejecutar
movimientos repetitivos que implican percusión (ej.: al teclear un ordenador, al utilizar una calculadora…). La dificultad consiste en adquirir la independencia funcional de los dedos entre sí, lo que requiere un aprendizaje cerebral y muscular. Dentro de los
movimientos repetitivos, se encuentran también ciertas actividades relacionadas con la
creación de la música, como la creación de ritmos o percusiones o actividades de deporte como el boxeo o el kárate.
Entre los movimientos relacionados con la expresión gestual, se encuentra la función de contacto social y afectivo que desempeña el contacto de la mano cuando se realiza una caricia o el saludo con el típico apretón de manos. Otros movimientos que realiza la mano y que entran dentro de la función de expresión gestual, son los aplausos, un dedo
señalando un objetivo, una mano abierta haciendo el gesto de “stop” …. En definitiva,
multitud de gestos que algunos son universales y otros que tienen variaciones o son
específicos de cada cultura.

Este tipo de funciones de la mano requiere no sólo de la valoración sensitiva, articular y
muscular del miembro superior y de la mano, sino también de la valoración de
componentes perceptivos, cognitivos, sociales, emocionales y relacionales.

Yolanda Carretero Serrano. TO especializada en Neurorrehabilitación.

¿Tienes interés y quieres de verdad especializarte en mano neurológica? Aprovecha y apúntate a nuestra próxima edición del Curso Universitario de Especialización en “INTERVENCIÓN EN MANO NEUROLÓGICA. NIVEL BÁSICO”, lo empezamos ESTE LUNES!!! NO TE LAS PIERDAS!! Nos quedan ya las últimas plazas!!. Las valoraciones de los alumn@s que finalizan este curso son todas muy positivas!!. Además, contamos con una metodología e-learning que facilitará tu aprendizaje!. Escríbenos a rhbneuromad@gmail.com y recibe toda la información!!

*Este Curso de Especialización Universitaria cuenta con 200h/8 créditos ECTS, en colaboración con la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

 

Nuevo artículo: “Las diferentes configuraciones de la mano para el agarre y la manipulación. Parte II”.

En el anterior artículo, vimos diferentes configuraciones que podía realizar la mano para el agarre y la manipulación, y cómo su estructura y biomecánica tan compleja que posee permite realizar multitud de movimientos, adaptaciones y ajustes posturales, que nos permiten percibir la forma de los objetos, manipularlos y adecuarlos a las diferentes formas y volúmenes.

También mencionamos la importancia que adquiere la musculatura intrínseca de la mano en el soporte postural y cómo proporciona estabilidad para realizar las diferentes configuraciones de prensión.

Siguiendo la clasificación clásica de A.I. Kapandji, la prensión la podíamos dividir en tres tipos: las presas (también denominadas pinzas), las presas con la gravedad y las presas con acción.  En el anterior artículo, vimos de forma más detallada las pinzas bidigitales y pluridigitales. En éste vamos a ver las presas palmares y las presas con la gravedad.  

Las presas palmares es un tipo de presa en el que además de los dedos, interviene la palma de la mano. Dependiendo de si interviene o no el pulgar, pueden ser de dos tipos:

  • Prensión digitopalmar: en este tipo de prensión no interviene el pulgar, es la palma de la mano la que se opone a los cuatro últimos dedos. Este tipo de prensión  se suele utilizar para sujetar un objeto con poco diámetro (3-4 cm), aunque también se puede utilizar para sujetar un objeto más voluminoso como puede ser un vaso. Eso sí, cuanto mayor diámetro tenga el objeto, menos firme será su sujeción.

Imagen 1

  • Prensión palmar con la totalidad de la palma: en este tipo de prensión, la mano se enrolla entorno a los objetos cilíndricos. Es una prensión de fuerza que se utiliza para el agarre de objetos pesados y relativamente voluminosos. El volumen del objeto va a condicionar la fuerza de prensión.

Imagen 2

Existen dos tipos de prensión palmar:

  • Presa palmar cilíndrica: utilizada para objetos de diámetro importante. A
    mayor diámetro, menos firme será la presa. Además, el volumen del objeto
    exige máxima libertad de separación de la primera comisura.
  • Presa palmar esférica: este tipo de presa puede implicar tres, cuatro o cinco
    dedos. Cuando intervienen tres o cuatro dedos, el último dedo implicado contactan por la cara lateral externa con el objeto, constituyendo así un tope interno, reforzado por los dedos restantes. Este tope, se opone a la presión del pulgar, de modo que el objeto queda bloqueado distalmente por los dedos que establecen contacto palmar con el objeto. La presa palmar esférica pentadigital, es una presa más simétrica que las anteriores, en ella, todos los dedos contactan con el objeto por su cara palmar y el pulgar se opone al dedo anular.

En las presas con la gravedad, como su nombre indica, la acción de la gravedad es indispensable. En ellas, la mano sirve de soporte al realizar acciones como sujetar una bandeja, al ahuecar la mano para contener agua, harina o arroz… Este tipo de presas, requiere de una supinación íntegra, ya que, sin ella, la palma de la mano no puede orientarse hacia arriba para desempeñar su función.

Imagen 3

En el siguiente artículo, veremos más configuraciones que puede realizar la mano durante el agarre y la manipulación. Si te ha gustado este artículo, no te pierdas la próxima semana nuestra última parte de esta colección de posts!!!

Yolanda Carretero Serrano. TO especializada en Neurorrehabilitación.

En Enero, y dentro de tan sólo unas semanas, lanzamos la próxima edición del Curso Universitario de Especialización en “INTERVENCIÓN EN MANO NEUROLÓGICA. NIVEL BÁSICO”, que se celebrará del 13 de Enero al 8 de Marzo del 2020. Ya no queda nada!! Aprovecha y no te lo pierdas!!! Las valoraciones de los alumn@s que finalizan este curso son excelentes!!. Además, contamos con una metodología e-learning que facilitará tu aprendizaje!. Escríbenos a rhbneuromad@gmail.com y recibe toda la información!!

*Este Curso de Especialización Universitaria cuenta con 200h/8 créditos ECTS, en colaboración con la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

 

 

 

¿Qué es lo más importante para el tratamiento de la mano con paresia?

Hoy te damos 5 CLAVES para que nuestra terapia sea EFECTIVA.

El tratamiento de la mano neurológica va mucho más allá movilizar solamente una “mano” y es que se ponen en juego muchos factores determinantes para la recuperación de una parálisis.

1.- Es muy importante el tratamiento del tronco, las partes de nuestro cuerpo no están separadas, sino que están DIRECTAMENTE relacionadas. Es decir, si no tenemos un buen tono en nuestro eje central, repercutirá en el tono de nuestras extremidades, y a su vez sobre el movimiento activo.

2.- TENEMOS que contribuir a mejorar la representación cortical de la mano para que haya un buen aprendizaje motor. Ayuda mucho una buena alineación, incidir en la postura y tenerla SIEMPRE en su campo visual.

3.- En ocasiones, plantear un tratamiento en el que se active el lado contralateral ayuda activar de forma indirecta la musculatura de su lado más afecto.

4.- REPETIR ejercicios y actividades planteadas pero sin que sean monótonas, cambiando materiales, entorno, graduando la tarea en complejidad.

5.- Ser REALISTAS con nuestros objetivos, es mejor plantearse metas pequeñas y a corto plazo. Los pequeños logros son grandes RETOS.

Os ponemos un ejemplo de tratamiento.

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Usamos una actividad propositiva para el paciente que es profesor, con la elongación y alcance de su brazo izquierdo (menos afecto) señalando en la pizarra conseguimos una buena extensión de tronco que ayuda a la activación consecuente de su brazo derecho, la mano se encuentra presente en función de apoyo y orientación.

Esperamos que os sirva de ayuda.

Os recordamos también que tenemos abierto el plazo de inscripción para nuestro Curso Universitario de Especialización en “INTERVENCIÓN EN MANO NEUROLÓGICA. NIVEL BÁSICO”, que se celebrará del 13 de Enero al 8 de Marzo del 2020. Ya no queda nada!! no te lo pierdas!!! Escríbenos a rhbneuromad@gmail.com y recibe más información!!

*Este Curso de Especialización Universitaria cuenta con 200h/8 créditos ECTS, en colaboración con la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

GRACIAS por leernos.

Nuevo artículo: “Las diferentes configuraciones de la mano para el agarre y la manipulación. Parte I”.

Sabemos que la estructura y biomecánica tan compleja que posee la mano permite
realizar multitud de movimientos, adaptaciones y ajustes posturales, que nos permiten
percibir la forma de los objetos, manipularlos, y adecuarlos a las diferentes formas y
volúmenes.

También hemos visto en otros artículos, la importancia que tiene la musculatura intrínseca de la mano (lumbricales e interóseos) en el soporte postural y cómo proporciona estabilidad a la mano para las diferentes configuraciones de prensión. De hecho, algunos autores definen la posición lumbrical de la mano como la base para el desarrollo de las diferentes pinzas.

Si seguimos la clasificación clásica de A.I. Kapandji, la prensión la podemos dividir en tres tipos: las presas (también denominadas pinzas), las presas con la gravedad y las presas con acción.  Sin embargo, esta clasificación no resume todas las posibilidades de acción que tiene la mano, ya que además de la prensión, la mano puede realizar otras funciones como la función de protección, de orientación, con la función de apoyo, como medio de expresión para poder comunicar nuestros pensamientos, sentimientos, necesidades y emociones…

En este primer artículo, vamos a ver las diferentes configuraciones que existen de pinzas digitales:

Presas o pinzas digitales:

Las presas o pinzas digitales pueden dividirse en dos grupos: pinzas bidigitales y pinzas pluridigitales.

Las pinzas bidigitales constituyen la clásica pinza pulgar-digital. Pueden ser de tres tipos, dependiendo de que la oposición sea terminal, subterminal o subterminolateral:

Presas o pinzas por oposición terminal o terminopulpejo: es la más fina y precisa.
Permite sujetar o coger un objeto de pequeño calibre (aguja, palillo, cerilla…). Cuando el
calibre del objeto es excesivamente pequeño (un grano de arroz, un hilo muy fino…), el
pulgar y el dedo índice (o 3º dedo), se oponen por el extremo del pulpejo, incluso por
el borde la uña, denominándose prensión pulpejo-ungueal. Es la prensión más fácil de
verse comprometida ante la menor alteración de la mano, ya que es necesario una
integridad plena a nivel articular, muscular y tendinosa.

Pinzas 1

Presa o pinza por oposición subterminal o del pulpejo: es la más común. Permite
sujetar objetos relativamente más gruesos que los anteriores, como un bolígrafo, un
lápiz, una hoja de papel… En este tipo de prensión, el pulgar y dedo índice (o cualquier
otro dedo), se oponen por la cara palmar del pulpejo, la articulación IFD (interfalángica
distal), puede estar en extensión o en semiflexión.

Pinzas 2

Presa o pinza por oposición subterminolateral o pulpolateral: en esta pinza, la cara
palmar del pulpejo del pulgar contacta con la cara externa de la primera falange del
dedo índice (coger una moneda, una llave…).

Entre las pinzas digitales, existe un tipo de pinza que no constituye la clásica pinza pulgo
digital, se trata de la pinza interdigital laterolateral. Este tipo de pinza permite una prensión accesoria para sujetar un cigarro o cualquier otro objeto que contenga un diámetro pequeño, ya que es una pinza débil y sin precisión. En ella, el pulgar no interviene, siendo la más frecuente entre el 2º y el 3º dedo.

Pinza 3

Las presas o pinzas pluridigitales hacen intervenir, además del pulgar, los otros dos, tres o cuatro dedos. Permiten, por lo tanto, una prensión mucho más firme que la bidigital. Entre ellas, se encuentran:

Pinza o presa tridigital: son las que se utilizan con mayor frecuencia. En ella,
intervienen tanto el pulgar como el 2º y 3º dedo. Se utiliza para coger por ejemplo,
una pelota pequeña, cuando utilizamos el tenedor, al desenroscar un tapón de una
botella o en la escritura (siendo en este caso, pulpejo del dedo pulgar con el pulpejo
del 2º dedo y lateral para el 3º dedo). Este último tipo de presa es muy direccional y se
parece tanto a las presas centradas como a las presas activas, ya que la escritura es el
resultado de los movimientos del hombro y de la mano, siendo la zona cubital y el
dedo meñique los que se deslizan por la mesa junto con la acción de los movimientos
que generan los tres primeros dedos.

Pinzas 4

Pinza o presa tetradigital: se utilizan cuando el objeto es más grueso y demanda
mayor firmeza para cogerlo. Pueden ser de tres tipos:

o Tetradigital del pulpejo: cuando se coge un objeto esférico.

o Tetradigital pulpejo-lateral: se utiliza para desenroscar una tapa. En este caso,
el contacto con el pulgar es amplio (pulpejo y cara palmar de la primera
falange), siendo lateral sobre el 2º y 3º dedo y del pulpejo en la segunda
falange del 4º dedo que bloquea el objeto por dentro.

o Tetradigital del pulpejo pulgotridigital: se utiliza para sujetar un lápiz,
sostener un pincel o para sujetar el arco de un violinista.

Pinzas 5

Pinza o presa pentadigital: en ella se utilizan todos los dedos, siendo el pulgar el que
se opone de forma variada a los otros dedos. Este tipo de pinza se utiliza generalmente
para coger objetos grandes, pero también se pueden utilizar para coger objetos
pequeños utilizando una presa pentadigital del pulpejo, efectuando el 5º dedo un
contacto lateral. Si el objeto es un poco más voluminoso (pelota de tenis), la pinza se
convierte en pentadigital pulpejo-lateral.
Como pinzas o presas pentadigitales, también están la presa pentadigital comisural (se
utiliza para coger objetos gruesos hemiesféricos como puede ser un cuenco, en este
caso se requiere una gran flexibilidad y posibilidad de separación de la primera
comisura) y la presa pentadigital panorámica (que permite coger objetos grandes
planos como una bandeja, donde es necesario gran abducción de los dedos).

Pinzas 7

En el siguiente artículo, veremos más configuraciones que puede hacer la mano durante el agarre o manipulación, no te lo pierdas!!!

Yolanda Carretero Serrano. TO especializada en neurorrehabilitación.

Como tampoco queremos que te pierdas nuestra próxima edición del Curso Universitario de Especialización en “INTERVENCIÓN EN MANO NEUROLÓGICA. NIVEL BÁSICO”, que se celebrará del 13 de Enero al 8 de Marzo del 2020. Ya no queda nada!! no te lo pierdas!!! Escríbenos a rhbneuromad@gmail.com y recibe más información!!

*Este Curso de Especialización Universitaria cuenta con 200h/8 créditos ECTS, en colaboración con la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

 

 

 

 

 

 

Nuevo artículo: “Alteraciones cognitivas y funcionales a largo plazo por la Hemorragia Subaracnoidea”

Hoy Jueves, os queremos dejar un artículo escrito por Julia Irene Gutiérrez Ivars, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y que cuenta con el Máster Oficial en Neuropsicología de la Universidad de Salamanca. Actualmente, desempeña su labor como psicóloga clínica.

Queríamos agradecer a Julia su colaboración en el blog e invitaros a leer este interesante artículo. Muchas gracias Julia por tu colaboración!

Al igual que Julia, os queríamos invitar al resto de profesionales que trabajáis en el campo de la neurorrehabilitación a compartir vuestras experiencias y artículos para poder crear un espacio abierto, de intercambio de experiencias y de promoción de la neurorrehabilitación desde todas las disciplinas. Animaos a participar, os esperamos!

Y sin más, aquí os dejamos este interesante artículo:

ALTERACIONES COGNITIVAS Y FUNCIONALES A LARGO PLAZO POR LA HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA. 

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son producto de una extravasación de sangre en el interior de encéfalo, debido a la ruptura de un vaso sanguíneo.

Hablamos de hemorragia subaracnoidea cuando la extravasación de sangre se produce entre la aracnoides (membrana delgada de tejido conectivo fibroso ubicada por debajo de la duramadre) y la pía madre, este fino espacio entre ambas capas se denomina espacio subaracnoideo.

Dibujo

Su incidencia es de 2 a 22 casos, según la población estudiada, por cada 100.000 habitantes. Lo que supone el 9% del total de accidentes cerebro-vasculares.

Pese a ser una cifra pequeña es trascendental, ya que reduce 27% la cantidad de vida productiva en la población activa total (Tsutsumi, Ueki, Morita y Kirino, 2000). Este impacto se debe a que afecta a personas jóvenes, la media de edad de los pacientes es de las más baja dentro de los accidentes cerebrovasculares, en torno a los 55 años (Tsutsumi, et al. 2000). Además, presenta una elevada tasa de mortalidad, el 45% de los casos no sobrevive (Cardentey-Pereda y Pérez-Falero, 2002). Y dentro del grupo que si lo hace, del 20–30% padecen secuelas neurológicas altamente discapacitantes.

 

Dibujo1La etiología más frecuente son los traumatismos y aneurismas, que dañan venas o arterias del espacio subaracnoideo produciendo el sangrado.
En la fase aguda el síntoma principal es una cefalea súbita, además puede haber manifestaciones psíquicas como depresión, apatía o delirios.

Hay una buena documentación sobre el tratamiento, las consecuencias y complicaciones en esta fase, pero ahora nos centraremos sobre las secuelas crónicas a nivel cognitivo o funcional, sobre las que existen pocos estudios. Y es en este punto donde la figura del neuropsicólogofisioterapeuta, logopeda o terapeuta ocupacional cobra una especial relevancia.

La prevalencia de los daños es heterogénea entre los diferentes dominios cognitivos analizados y el porcentaje en cada uno de ellos conlleva rangos muy amplios (como muestra la tabla).

Una de las fuentes de dicho error es que en ocasiones las evaluaciones se realizan de manera unitaria, otra causa es la falta de control del tiempo que ha trascurrido desde que se produjo el daño hasta la administración de la prueba, error que por otro lado demuestra que existe una mejoría a lo largo del tiempo. De hecho, al comparar la severidad del deterioro cognitivo con otras hemorragias intracraneales, la afectación inicial es similar, pero el pronóstico de mejora es mayor en la HSA, debido a la menor edad media de presentación. Por ello, resulta especialmente importante el planteamiento de una buena rehabilitación.

Dibujo2

Aunque el curso temporal de la recuperación cognitiva entre los diferentes dominios es muy variable, destaca la rapidez en la memoria verbal y el lenguaje (encajando con mayores rangos de los datos en cuanto a porcentaje de daño de la tabla 1) que se rescatan en un periodo aproximado de 3 meses, la capacidad de inhibición requiere de un año, atención y flexibilidad cognitiva necesitan periodos superiores al año, y la CV precisa de más de 5 años para su recuperación.

En gran parte de la literatura sostiene que un factor determinante para la recuperación de las capacidades cognitivas y funcionales es el estado de la psicomotricidad. Para la recuperación del lenguaje se indica como buen predictor el estado del mismo en las fases agudas de la hemorragia.

Los resultados de Sheldon y colaboradores (2012) sugieren que los déficits en memoria después de la HSA son producto de daños en componentes ejecutivos, al obtener resultados peores de memoria con pruebas que requieren de funciones ejecutivas. Lo que informa de una posible línea de rehabilitación de la memoria, reduciendo al mínimo las exigencias de las funciones ejecutivas en las tareas de los afectados.

El regreso a la vida laboral no es posible en la mayoría de los casos, aunque se ha logrado aumentar la tasa de reinserción gracias a reducciones de la jornada o en la responsabilidad de los trabajos, en relación a la situación previa al accidente.
Las deficiencias en las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) son notorias, pero existe una subestimación de la prevalencia real debido a que las medidas son principalmente por auto-informe.

Las deficiencias en el rendimiento cognitivo y funcional se complican aún más por los problemas de depresión, ansiedad, fatiga y sueño, destacando la compleja interrelación entre todos ellos junto con los diferentes déficits y las exigencias diarias de cada paciente.

Además, los datos de ansiedad (entendida como un estado de hiperalerta), los fenómenos de pensamientos invasivos, las conductas de evitación y el miedo a la repetición del evento (consecuencias habituales de esta patología), perfilan una vulnerabilidad para sufrir el Trastorno de Estrés Pos-Traumático (TEPT) en pacientes que han sufrido HSA, siendo una cuestión que requiere especial atención para ser evitada.

Todos estos datos nos perfilan la estela por la cual debemos diseñar la rehabilitación en este caso de daños, haciéndose patente la relevancia de un trabajo multidisciplinar y en estrecha colaboración con el afectado y su círculo cercano.

Autora del artículo: Julia Irene Gutiérrez Ivars. Neuropsicóloga.

Referencias Bibliográficas:

Cardentey-Pereda, A. L. y Pérez-Falero, R. A. (2002). Hemorragia subaracnoidea.
Sheldon, S., Macdonald, R. L., y Schweizer, T. A. (2012). Free recall memory performance after aneurysmal subarachnoid hemorrhage. Journal of the International Neuropsychological Society, 18, 334-342.
Tsutsumi, K., Ueki, K., Morita, A., Kirino, T. (2000). Risk of rupture from incidental cerebral aneurysms. Neurosurg, 93, 550-3.

 

Artículo: ¿QUÉ ES LA TEORÍA POLIVAGAL?

Detrás de este nombre poco común se esconde una teoría acerca de la relación del sistema nervioso autónomo (nervio vago) que heredamos de los reptiles con algunas conductas de personas sometidas a un trauma y trastornos del espectro autista.

Fue desarrollada por Stephen Porges, profesor de Psiquiatría y Bioingeniería y director del centro “Brain-Body” de la Universidad de Illinois en Chicago.

El vago es un nervio craneal (X par) que sale del tallo cerebral y tiene un largo recorrido a través del organismo, siendo sobre todo un nervio sensorial (aproximadamente un 80% de sus fibras envían información visceral al cerebro). El otro 20% son fibras motoras que hacen que se produzcan cambios fisiológicos muy importantes. Uno de ellos es la inhibición de la tasa cardíaca. Podríamos pensar, por tanto, que el nervio vago funciona para inducir un estado de calma. Sin embargo el Dr. Porges pone énfasis en que no siempre se produce este efecto, ya que inhibiendo la actividad cardíaca es capaz de detener el corazón y poner en peligro la vida.

Tradicionalmente se describe el SNA como un sistema inervador de vísceras, de pares antagónicos, siendo la rama simpática la que predispone al organismo fisiológicamente a una respuesta de lucha o huida ante una amenaza, y el parasimpático (la mayoría de cuyas fibras proceden del nervio vago) como inhibidor de esta respuesta, y por tanto inductor de estados de calma del organismo.

El Dr. Porges, a partir de un estudio midiendo tasa cardíaca en relación con complicaciones clínicas en una población de recién nacidos, llegó a la conclusión de que la influencia del nervio vago podía promover la bradicardia y apnea, llegando a peligrar la vida. Ello no respondía al modelo tradicional del SNA y efecto del nervio vago. Entonces revisó la neuroanatomía del nervio vago y descubrió y definió la anatomía y función de dos sistemas vagales. Según esta teoría polivagal hay dos vías vagales que provienen de diversas áreas del tronco cerebral y que evolucionaron filogenéticamente de manera secuencial, creando una jerarquía de respuestas autónomas. Una de ellas, amielínica y herencia de los reptiles, promueve un comportamiento de inmovilización ante la amenaza, la cual resulta adaptativa para este tipo de animales. La otra, mielinizada, que promueve respuestas organizadas.

La cuestión es que las conductas de inmovilización que promueve la vía filogenéticamente más antigua no suelen resultar adaptativas en el caso de los mamíferos, ya que resulta difícil reorganizarse para emitir conductas adaptativas de nuevo.

Esta respuesta de inmovilización depende no solo de estímulos externos sino también de la capacidad de cada sistema nervioso (cada individuo) para responder ante una determinada situación. Podemos reconocer situaciones en las que hay individuos que se bloquean y quedan paralizados sin capacidad para responder de forma resolutiva y adaptativa. Suelen ser situaciones traumáticas, en las que el individuo se disocia.

Cuando el sistema de involucramiento social funciona, el individuo modera las defensas y está tranquilo. En respuesta al peligro, el sistema nervioso simpático toma el control y apoya la actividad motórica y metabólica de lucha/huida. Pero si esto tampoco resuelve que el individuo perciba seguridad, entonces se reclutan los antiguos circuitos vagales y se produce la respuesta de inmovilización.

La teoría continúa relacionando dicha respuesta con la observada no solo en personas que han sufrido un evento traumático, sino también en determinadas patologías, como trastornos del espectro autista. Y no solo eso, sino que además desarrolla protocolos para mejorar algunos de los síntomas conductuales y sociales de los mismos.

Esta teoría, aparte de las aplicaciones terapéuticas directas que pueda tener, nos hace reflexionar sobre el importante papel que tiene el SNA sobre la conducta, así como la consideración de las conductas de inmovilidad descritas, y que cualquiera de nosotros hemos podido experimentar en nuestra vida.

Referencia para seguir leyendo acerca de la teoría polivagal:

Su página:   http://stephenporges.com/index.php/scientific-articles/scientific-articles/publicationss/11-la-teoria-polivagal

Entrevista transcrita:http://www.psicol.unam.mx/profesionales/psiclinica/iem/pdf/la_teoria_polivagal.pdf

Fuente imagen: http://es.slideshare.net/isaiahxDoo/nervio-vago-o-neumogastrico

Autora del artículo: Emma Gil Orejudo. Neuropsicóloga. 

Email: Emma_g10@yahoo.es 

Artículo: CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular

Este Jueves, os queremos dejar la tercera y última parte de estos interesantes artículos, escritos por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular.

En este artículo, nos centramos en las vías mediales del tronco encefálico que brindan el sistema postural básico, son homolaterales y acaban sobretodo en interneuronas y neuronas propiomedulares largas influyendo en las neuronas motoras que inervan los músculos axiales y proximales. Dentro del tronco encefálico hay dos sistemas especialmente influyentes en el control posturalla formación reticular y el sistema vestibular.

Soporte De Yoga En Las Manos Silueta

SISTEMA CORTICORETICULOESPINAL

Este sistema interviene en el mantenimiento de la postura y la modulación del tono muscular a través de su influencia en las motoneuronas γ. Hay que saber que el nivel de actividad basal de las neuronas motoras γ aumenta con la velocidad y dificultad del movimiento por lo que si queremos que el tono aumente debemos mandar a nuestros pacientes movimientos rápidos y exigentes para su SNC. Los núcleos reticulares excitatorios e inhibitorios proporcionan las contracciones musculares necesarias para ponerse de pie contra la gravedad y, no obstante, inhibir los grupos asociados de músculos, según sea necesario, para que se puedan realizar otras funciones. Como decía Berta Bobath, “el tono muscular adecuado es aquel lo suficientemente alto para enfrentarse a la gravedad y lo suficientemente bajo para permitir el movimiento” y es sin duda este sistema el encargado de proporcionar este tono.

Influye principalmente en la musculatura axial sobre todo a través de interneuronas que se encuentran en la zona medial de la médula espinal. Estas interneuronas proyectan bilateralmente sobre el grupo de neuronas ventromedial y en algunos casos recorren la totalidad de la médula (neuronas propioespinales), lo que permite que haya coordinación rostrocaudal (inervación cráneocaudal) y bilateralidad para el mantenimiento de la postura.

Es una vía menos directa que la vestíbuloespinal por lo que necesita más tiempo de estimulación para responder. Este sistema trabaja en relación con el vermis y núcleo fastígeo del cerebelo. También se relaciona con el sistema límbico por lo que la motivación del paciente y su estado emocional serán muy influyentes en su tono. Debemos tener en cuenta esto en nuestra terapia y motivar al paciente proponiendo objetivos acordados alcanzables y felicitándole tanto por sus logros como por su esfuerzo. Tiene dos fascículos principalmente:

– Fascículo lateral (Pontino) que excita la musculatura antigravitatoria ipsilateral permitiendo extender el tronco. El área lateral pontina excita las motoneuronas de los músculos paravertebrales y extensores de los miembros como el fascículo vestibuloespinal pero, a diferencia de este, no tiene contacto directo con las motoneuronas α.

– Fascículo medial (Bulbar) que inhibe el tono de los músculos antigravitatorios contralaterales y permite los movimientos de alcance y transporte del brazo contralateral y/o de los dos. Este fascículo está bajo control excitatorio de la corteza cerebral. El área premotora conecta principalmente con las neuronas retículoespinales que inervan las unidades motoras proximales. Se trata del haz córticoespinal ventral bilateral directo que envía colaterales a las vías mediales del tronco encefálico. Este haz se origina en las neuronas premotoras y motoras de cuello y tronco.

Cuando nuestros pacientes tienen hipotonía y debilidad tenemos que activar este sistema con estímulos variables, cortos y rápidos en un contexto con sentido. Lo haremos a través de las diferentes aferencias (sumación espacio temporalpropioceptivas (compresión/distracción, presión/tracción), táctiles (vibración, “tapping”)corticales (auditivas, visuales), vestibulares (gravedad, desplazamientos), cerebelo (secuencias de movimiento).

Por tanto debemos estimular simultáneamente al paciente a través de distintas vías y dejar el tiempo suficiente para que el sistema se active. Con nuestras manos podemos dar compresión en una articulación, estimular los husos o frotar la piel al tiempo que cambiamos la postura del paciente de sedestación a decúbito, con nuestro tono de voz elevado y palabras cortas podemos aumentar su tono muscular y también podemos facilitar la tarea con un entorno significativo que incluya estímulos visuales. Una buena manera de estimular el sistema corticoretículo espinal es mediante empujes tanto del miembro inferior como del superior. Los talones de la mano y del pie apoyan en su parte externa (rotación externa proximal) para aumentar la contracción de los músculos antigravitatorios y activar todo el sistema reticular incluidos los niveles cervicales. Además este sistema es el encargado de la estabilidad de muñeca y tobillo.

SISTEMA VESTÍBULOESPINAL

Ya contamos a grandes rasgos que el sistema vestibular se encargaba de mantener una posición constante en presencia de la gravedad y que era el encargado de las respuestas de equilibrio a posteriori (por retroalimentación) pero sus funciones son más complejas.

Los núcleos vestibulares laterales funcionan en asociación con los reticulares pontinos para excitar los músculos antigravitatorios pero su papel específico es controlar selectivamente las señales excitatorias hacia los diferentes músculos antigravitatorios para mantener el equilibrio en respuesta a señales provenientes del aparato vestibular.

Es el fascículo espinal lateral el encargado de inervar las motoneuronas de los músculos extensores paravertebrales y proximales de los miembros mediante algunas sinapsis directas con motoneuronas α aunque la mayoría son a través de interneuronas. Por este contacto directo esta vía es más rápida que la retículoespinal. Este fascículo, asociado al haz retículoespinalpontino permite una extensión más fisiológica. El fascículo medial a diferencia del lateral, sólo llega al nivel cervical y torácico superior e interviene en los reflejos vestibulares del cuello.

Es importante señalar que la corteza cerebral no tiene proyecciones directas a los núcleos vestibulares por lo que los mecanismos corticales no actúan sobre este fascículo. Somos conscientes de nuestro equilibrio pero no tenemos control voluntario sobre él. Por eso es desastroso usar la corteza para este fin ya que sólo enseñaremos a fijar. Esto no quiere decir que no hay que prestar atención a la postura. Si tenemos una posición muy asimétrica sentados o con demasiada flexión, es conveniente si es posible adoptar una postura mejor para que el SNC reciba mejores aferencias y los músculos no se acostumbren a una longitud que no es la óptima.

También son funciones suyas el enderezamiento contra la gravedad y las reacciones de protección. El aparato vestibular recibe dos tipos de señales diferentes:

– Las máculas del utrículo y del sáculo detectan la orientación de la cabeza con respecto a la gravedad (aceleración y gravedad). Se encargan sobre todo del equilibrio estático. El sáculo es importante para equilibrio cuando la persona está recostada y el utrículo funciona con extrema efectividad para mantener el equilibrio adecuado cuando la cabeza se encuentra en posición casi vertical. A medida que se inclina la detección de la orientación cefálica por el sentido vestibular se hace más pobre. Por ello será importante que el paciente sea capaz de mantener la cabeza en esta posición y, por ejemplo, no la pierda con cada reacción de enderezamiento.

– Los canales semicirculares informan al SNC de las modificaciones en velocidad y dirección de la rotación del cabeza en los tres planos. Trabajan en relación con el lóbulo flóculonodular del cerebelo y tienen una función más predictiva en el mantenimiento del equilibrio dinámico (cambio rápidos en el movimiento).
Para normalizar el tono de nuestros pacientes realizaremos desplazamientos selectivos de la columna vertebral en relación a la base de apoyo y tendremos en cuenta las aferencias de este sistema:

– Aferencias vestibulares. Por ello debemos tener en cuenta la posición de la cabeza con respecto a la gravedad y al tronco. El conocimiento de la posición de la cabeza en relación al medio ambiente es importante para la estabilidad de la visión y el de su posición con respecto al resto del cuerpo lo es para mantener la postura erecta.

– Aferencias propioceptivas. La información más importante para el equilibrio es la de los receptores articulares del cuello por ello será importante que la columna vertebral a este nivel se encuentre libre. También son importantes las plantas de los pies para informar del reparto del peso.

– Aferencias visuales. Son muy importantes ya que después de la destrucción completa de las otras dos aferencias, se pueden usar con efectividad los mecanismos visuales para mantener el equilibrio.

Concluyendo, los sistemas descendentes que se originan en el tronco encefálico son los responsables de integrar la información sensitiva vestibular, somatosensorial y visual para ajustar la actividad refleja de la médula espinal fundamental para los movimientos básicos de dirección del cuerpo y el control de la postura. Se trata del núcleo vestibular y la formación reticular que son responsables de gran parte de la estabilidad postural, prerrequisito de cualquier movimiento. En cualquier caso ya sabemos que son muchos los sistemas y niveles del SNC encargados de la estabilidad postural y muchas las aferencias que podemos utilizar para influir en ellos.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

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Nuevo artículo: Control Postural. Parte II: Control periférico de la postura.

Hoy Jueves, os queremos dejar la segunda parte de este artículo, escrito por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. PARTE II.

En el anterior artículo, vimos cuáles son los principales sistemas que controlan la postura, en éste y en el próximo artículo, nos centraremos en los tres más importantes y en nuestra influencia sobre ellos en el tratamiento de pacientes neurológicos. Estos sistemas son el control periférico de la postura, el sistema corticoretículoespinal y el sistema vestibular.

Hoy vamos a tratar el primero de ellos: el control periférico de la postura.

CONTROL PERIFÉRICO DE LA POSTURA

Aunque la médula está capacitada para realizar movimientos simples y también coordinados, su dependencia de estructuras superiores es muy importante en el ser humano al haber adoptado la bipedestación. Por ello, esta es de nuevo una distinción más teórica que práctica.

El reflejo miotático sirve de circuito de retroalimentación antigravitatorio. Por ello (y por el sistema vestibular), será importante pensar la postura del paciente en relación a la gravedad. Cuando se produce un desequilibrio postural, el cuerpo reacciona primero suspendiéndose a los músculos que por su localización y dirección de fibras frenan ese desequilibrio para rápidamente reclutarlos a través del reflejo miotático. Estos músculos deberían reestablecer el equilibrio para pasar de una actitud a otra según las circunstancias para adaptarse al medio. Si por una alteración neurológica, el cuerpo queda fijado en una postura y en un desequilibrio, cada vez más músculos de una cadena de tensión miofascial se irán reclutando. Estos cada vez serán más cortos y estarán más tensos y más rígidos mientras sus antagonistas cada vez estarán más elongados, también más rígidos y con más dificultades para trabajar.

En el caso de los músculos cortos, el acortarlos más mediante una fuerza externa (nuestras manos) produce una disminución de la actividad refleja que les lleva a recuperar su tono normal. Son las técnicas de “ir a la lesión”.

En un segundo tiempo habrá que estirarlos y darles la idea primero de no trabajar en cuerda de arco y después de trabajar con su punto fijo fisiológico en la estática. Los estiramientos musculares pasivos deben ser cuidadosos para no aumentar la actividad del reflejo miotático y siempre serán más eficaces si el paciente los realiza activamente alcanzando primero el control concéntrico para luego poder soltar excéntricamente. La mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente. Cuando un músculo es estirado pasivamente la mayor parte del cambio en la longitud se da en las fibras musculares que son más elásticas que el tendón; cuando se contrae activamente, la fuerza actúa directamente sobre el tendón que aumenta de tensión y comprime el órgano tendinoso de Golgi cuya función es mantener el nivel de fuerza. Este sistema Golgi no es un asa cerrada; las interneuronas Ib también reciben aferencias de receptores cutáneos, articulares, de husos musculares y vías descendentes.

Por tanto, podremos normalizar el tono muscular del paciente a través de estructuras diferentes del músculo como la fascia o la articulación pero sabiendo siempre que la mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente.

Los músculos cortos muy probablemente estarán rígidos y habrá que despegarlos y realizar movilizaciones rotatorias específicas en ellos para desbloquear los puentes cruzados. Es muy importante la contrarrotación ( normalmente rotación externa proximal y rotación interna distal) para conseguir la adecuada estabilidad intramuscular.Para hacer estas movilizaciones, es necesario dar un punto de referencia (mano que estabilice) frente a la que se mueve.

Control Postural

De nuevo recordamos que la función normal de las neuronas motoras depende de la retroalimentación directa a partir de los propios músculos pero también de la información indirecta procedente de tendones, articulaciones y piel. Por ello las técnicas de trazos cortantes o acordajes fasciales, compresión y distracción articular y presión constante o intermitente de los tendones nos ayudan en la regulación del tono de nuestros pacientes. También son interesantes los golpeteos en las prominencias óseas para aumentar la conciencia corporal y que el músculo disminuya su grado de tensión en el intento de informar al SNC del estado del cuerpo.

En el caso de los músculos largos primero habrá que elongarlos más para despertar la actividad de los husos neuromusculares pero luego habrá que llevarlos a una posición más beneficiosa para poder trabajar. No se trata sólo de acortarlos para facilitar su arranque o encendido, también habrá que realinear las fibras musculares adecuadamente e incluso despegarlas si están rígidas. Entonces buscaremos primero actividad concéntrica específica para aprender estabilidad y en segundo lugar actividad excéntrica para ganar fuerza. Si queremos que el paciente mejore será indispensable que sus músculos débiles (pueden ser los largos pero también los cortos) ganen fuerza. Por ello el entrenamiento de la fuerza, con las adaptaciones necesarias al paciente neurológico ya no está prohibido. Incluso se sabe que a veces los pacientes, por ejemplo, no pueden sobreponerse al patrón flexor del miembro superior por la debilidad de su tríceps.

Para facilitar la actividad de estos músculos débiles, podemos ayudarnos de que si la contracción muscular comprime la piel contra un objeto o superficie, las señales provenientes de los receptores producen mayor excitabilidad de los músculos. Otras maneras de estimular los receptores de la piel y del tejido profundo (Pacinni, Meissner, Merkel, Ruffini) son las presiones en ángulo recto de la piel y el tejido profundo, los golpecitos para estimular los husos y movimientos rápidos (“pulir”) para disminuir el umbral de contracción.

Algo a tener en cuenta en los pacientes neurológicos es que muchas veces aparece debilidad central en los músculos antigravitatorios tónicos y los músculos fásicos normalmente encargados del movimiento deben cambiar de rol y ocuparse de la postura por lo que acaban cambiando su constitución y bioquímica para adaptarse al nuevo requerimiento. Pues bien, en nuestras manos está cambiar de nuevo el requerimiento pueden volver a ser músculos fásicos. Es la plasticidad muscular. Si cambia la inervación de un músculo, cambia el músculo. Las neuronas modifican el fenotipo muscular como consecuencia de la actividad sináptica (experiencia) y esto podría constituir la base del aprendizaje y la memoria.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

 

Nuevo artículo: “El Control Postural. Parte I”

Hoy Jueves, os queremos dejar un nuevo artículo escrito por nuestra fisioterapeuta y gran colaboradora Beatriz Tierno Tierno. Una vez más, agradecer a Beatriz su gran ayuda y colaboración en este blog.

Aquí os dejamos la primera parte, esperamos que la disfrutéis!!

EL CONTROL POSTURAL. PARTE I.

¿Qué es antes, postura o movimiento?

Es una pregunta que los terapeutas nos hacemos frecuentemente. Y al final parece claro que la postura es un prerrequisito para el movimiento ya que además, por el principio de Henemann, son la motoneuronas que inervan los músculos axiales posturales las primeras en reclutarse al ser las más pequeñas. También tenemos claro que a través de ella podemos facilitar el movimiento. Sin embargo, solemos olvidar que a través del movimiento se puede facilitar la postura.

¿Y qué es más importante, la postura o el movimiento?

Pues esta distinción es más teórica que práctica. En realidad la postura es el movimiento en su mínima amplitud, nunca debe ser rígida. No hay postura sin un leve movimiento de oscilación (pequeñas reacciones de equilibrio) y no hay movimiento de una parte del cuerpo sin el soporte postural de otras partes. Si la postura se vuelve rígida hablamos de fijación en lugar de estabilidad postural. De todos modos, para hacernos una idea de la importancia de la postura es interesante saber que la mayor parte del día la dedicamos a mantenernos en una postura y sólo un poquito del día a movernos. La mayor parte del tiempo la actividad de las neuronas del asta ventral mantiene más que cambia la longitud y tensión muscular (1)

Pero, ¿qué es la postura?

Es la posición relativa de las diferentes partes del cuerpo con respecto a sí mismas (relación egocéntrica) y al medioambiente (relación exocéntrica) y al campo gravitatorio (relación geocéntrica)(2).

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Como ya hemos señalado esta posición no debe ser fija o rígida y encadenarnos en una pose, sino estable para permitir el movimiento y libre para poder adaptarse rápidamente a otro requerimiento.

Por ello nuestro sistema postural tiene que encargarse de varias funciones:

– Mantener una posición constante (equilibrio) en presencia de la gravedad.
– Generar respuestas que anticipen los movimientos voluntarios en la dirección deseada.
– Ser adaptativo.

Aunque el mecanismo estático (tónico) de reflejo miotático en los extensores fisiológicos (antigravitatorios) es fundamental para el mantenimiento de la postura (3), todas estas funciones variadas del sistema postural no pueden explicarse sin más mediante la sumación de reflejos. El control periférico a cargo de los husos y órganos tendinosos de Golgi sólo puede explicar una parte del control postural (4). Para imaginar la complejidad de este control, basta saber que implica la integración funcional significativa de muchos sistemas nerviosos diferentes, incluidos los asociados a la cognición(2).

Veamos más detalladamente cada una de estas funciones:

  • MANTENER UNA POSICIÓN CONSTANTE EN PRESENCIA DE LA GRAVEDAD

Para mantener esta posición constante, el sistema postural genera movimientos en respuesta a señales sensitivas que indican una alteración postural ya existente (5). Algunas de estas respuestas son innatas mientras que otras han de aprenderse. Se trata del rápido control por retroalimentación de la vía vestíbuloespinal (2).

  • GENERAR RESPUESTAS QUE ANTICIPEN LOS MOVIMIENTOS VOLUNTARIOS

El movimiento voluntario puede perturbar el equilibrio postural, pero el conocimiento de ésto está integrado en un programa motor que se utiliza para contrarrestar el desequilibrio. Se trata del sistema de anticipación voluntaria del tono postural: el sistema córticoretículoespinal. Estas respuestas primero se aprenden pero finalmente operan de manera automática y son desencadenadas por movimientos intencionados específicos. La formación reticular mantiene la postura analizando lo que sucede durante la actividad motora voluntaria.

  • EL CONTROL POSTURAL DEBE SER ADAPTATIVO.

Algunos pacientes no tienen prácticamente postura pero la mayoría sí tienen una postura siendo su problema principal el que están fijados sin poder salir de ella para adoptar nuevas posturas que les permitan ser más eficaces en sus gestos. No sólo el movimiento ha de ser selectivo y variable. Es necesario que el control postural se pueda adaptar a comportamientos específicos dependiendo del contexto funcional. Para este control postural adaptativo se precisa un cerebelo intacto (2), entre otras estructuras como los ganglios basales o la oliva inferior.

Este control postural como todo el Sistema Nervioso Central (SNC), es plástico porque conserva su estado adaptado y es adaptativo porque tiende a satisfacer la nueva demanda funcional. Una vez establecido un cambio en la ganancia, la condición normal no puede reestablecerse más que mediante una readaptación activa por aprendizaje motor. Este aprendizaje normalmente es implícito (5).

Ya hemos visto algunos sistemas que intervienen en el control de la postura pero aún no hemos mencionado uno muy importante: el sistema de representación interna (perceptual) desempeña un papel dominante en el control postural. Si el paciente no sabe cómo es su cuerpo y cómo se encuentra, no tendrá control sobre su postura. Son los pacientes que están al lado de sí mismos. Por eso les ayudamos a sentir su cuerpo porque si no, además, pueden aumentar su tono muscular en ese intento de sentir el estado de su cuerpo.

Por último, la corteza cerebral también participa en el control postural. La corteza premotora contiene patrones de movimiento que comprenden grupos musculares que ejecutan tareas específicas como ubicar en una posición los hombros y los brazos para que las manos queden adecuadamente orientadas para la tarea (5).

Es posible que la corteza motora suplementaria funcione asociada con la premotora para proporcionar movimientos de actitudes, es decir, la estabilidad adecuada que permita el movimiento. Sin embargo, es principalmente la corteza motora primaria y la premotora a través de su haz ventral, la que más influye en el control de la postura. Lo hace directamente a través de conexiones directas con las motoneuronas que se encargan de ella e indirectamente a través de su control sobre las estructuras troncoencefálicas. Las neuronas de la corteza inician tanto el movimiento de la extremidad contralateral como los ajustes posturales principalmente ipsilaterales para mantener la estabilidad postural (6).

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

 

Artículo: “Compensar o no compensar. He aquí la cuestión”.

Dibujo

En neurorrehabilitación el debate es bastante frecuente: ¿dejamos que los pacientes compensen y ejecuten las actividades de cualquier forma o vigilamos cual rígidos guardianes el patrón de movimiento óptimo?

Pues en este debate, como en la vida, prima el sentido común que normalmente lleva implícita la especificidad, la flexibilidad y la búsqueda del término medio:

Especificidad, por ejemplo, en función de la patología con la que estemos trabajando. No es lo mismo un ACV leve de pocas semanas de evolución que una enfermedad degenerativa como el Parkinson en una fase avanzada.

Flexibilidad en cuanto a que, partiendo de unos objetivos, que presumiblemente se pueden satisfacer, podemos y debemos modificarlos a la alta o a la baja, adaptarlos en función de la respuesta al tratamiento y de los acontecimientos  que vayan surgiendo (por ejemplo, un aumento de motivación a causa del nacimiento de un nieto, un nuevo brote en caso de esclerosis múltiple, la aparición de otra enfermedad médica, los efectos primarios o secundarios de un nuevo fármaco que haya empezado a tomar…)

Y por último, la búsqueda del término medio, que es necesaria para huir de los peligrosos extremos:

  • Del “todo vale” en pro de la funcionalidad que priva al paciente de adquirir un abanico mayor de posibilidades de movimiento que le brinde más libertad y armonía a la hora de relacionarse con el entorno.
  • Y del “prohibido cualquier movimiento que no esté dentro de la normalidad” en pro de una recuperación completa y regreso al estatus anterior a la lesión que suele ser poco realista y llevar al paciente a la frustración.

En las fases iniciales de esclerosis múltiple, trabajo con los pacientes mucho para fortalecer la  musculatura transversa abdominal y multífidos para dar estabilidad al tronco, y les insisto en no utilizar los brazos ni el cuello cuando realizamos este trabajo. Pero en fases más avanzadas, cuando la única forma que tiene un paciente de poder desplazar mínimamente su tronco es utilizando los brazos, suboccipitales, los elevadores de las cejas (y hasta las pestañas, diría yo), bendita compensación que le permite  cambiar un poco de postura cuando está incómodo. Claro que después habrá que tratar las complicaciones de estas compensaciones, como las contracturas del cuello, pero cuando no podemos ofrecer al paciente otra forma de hacer lo que el cuerpo le pide, mejor que le ayudemos a llevarlo a cabo lo mejor posible.

Tengo una amiga que se pide para desayunar cruasán con mantequilla y mermelada y café con leche desnatada y sacarina. Y cuando alguien le pregunta que por qué hace eso, ella siempre dice que es para compensarTodos compensamos de una u otro forma.

¿Tú como compensas? ¿Y cómo gestionas la compensación en tu trabajo en neurorrehabilitación? Cuéntanos tu experiencia…

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

Fuente imagen (vídeo procedente de youtube, Técnica DNHS): https://www.youtube.com/watch?v=6WoOVn2rcHM#t=21