Nuevo artículo: “Alteraciones cognitivas y funcionales a largo plazo por la Hemorragia Subaracnoidea”

Hoy Jueves, os queremos dejar un artículo escrito por Julia Irene Gutiérrez Ivars, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y que cuenta con el Máster Oficial en Neuropsicología de la Universidad de Salamanca. Actualmente, desempeña su labor como psicóloga clínica.

Queríamos agradecer a Julia su colaboración en el blog e invitaros a leer este interesante artículo. Muchas gracias Julia por tu colaboración!

Al igual que Julia, os queríamos invitar al resto de profesionales que trabajáis en el campo de la neurorrehabilitación a compartir vuestras experiencias y artículos para poder crear un espacio abierto, de intercambio de experiencias y de promoción de la neurorrehabilitación desde todas las disciplinas. Animaos a participar, os esperamos!

Y sin más, aquí os dejamos este interesante artículo:

ALTERACIONES COGNITIVAS Y FUNCIONALES A LARGO PLAZO POR LA HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA. 

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son producto de una extravasación de sangre en el interior de encéfalo, debido a la ruptura de un vaso sanguíneo.

Hablamos de hemorragia subaracnoidea cuando la extravasación de sangre se produce entre la aracnoides (membrana delgada de tejido conectivo fibroso ubicada por debajo de la duramadre) y la pía madre, este fino espacio entre ambas capas se denomina espacio subaracnoideo.

Dibujo

Su incidencia es de 2 a 22 casos, según la población estudiada, por cada 100.000 habitantes. Lo que supone el 9% del total de accidentes cerebro-vasculares.

Pese a ser una cifra pequeña es trascendental, ya que reduce 27% la cantidad de vida productiva en la población activa total (Tsutsumi, Ueki, Morita y Kirino, 2000). Este impacto se debe a que afecta a personas jóvenes, la media de edad de los pacientes es de las más baja dentro de los accidentes cerebrovasculares, en torno a los 55 años (Tsutsumi, et al. 2000). Además, presenta una elevada tasa de mortalidad, el 45% de los casos no sobrevive (Cardentey-Pereda y Pérez-Falero, 2002). Y dentro del grupo que si lo hace, del 20–30% padecen secuelas neurológicas altamente discapacitantes.

 

Dibujo1La etiología más frecuente son los traumatismos y aneurismas, que dañan venas o arterias del espacio subaracnoideo produciendo el sangrado.
En la fase aguda el síntoma principal es una cefalea súbita, además puede haber manifestaciones psíquicas como depresión, apatía o delirios.

Hay una buena documentación sobre el tratamiento, las consecuencias y complicaciones en esta fase, pero ahora nos centraremos sobre las secuelas crónicas a nivel cognitivo o funcional, sobre las que existen pocos estudios. Y es en este punto donde la figura del neuropsicólogofisioterapeuta, logopeda o terapeuta ocupacional cobra una especial relevancia.

La prevalencia de los daños es heterogénea entre los diferentes dominios cognitivos analizados y el porcentaje en cada uno de ellos conlleva rangos muy amplios (como muestra la tabla).

Una de las fuentes de dicho error es que en ocasiones las evaluaciones se realizan de manera unitaria, otra causa es la falta de control del tiempo que ha trascurrido desde que se produjo el daño hasta la administración de la prueba, error que por otro lado demuestra que existe una mejoría a lo largo del tiempo. De hecho, al comparar la severidad del deterioro cognitivo con otras hemorragias intracraneales, la afectación inicial es similar, pero el pronóstico de mejora es mayor en la HSA, debido a la menor edad media de presentación. Por ello, resulta especialmente importante el planteamiento de una buena rehabilitación.

Dibujo2

Aunque el curso temporal de la recuperación cognitiva entre los diferentes dominios es muy variable, destaca la rapidez en la memoria verbal y el lenguaje (encajando con mayores rangos de los datos en cuanto a porcentaje de daño de la tabla 1) que se rescatan en un periodo aproximado de 3 meses, la capacidad de inhibición requiere de un año, atención y flexibilidad cognitiva necesitan periodos superiores al año, y la CV precisa de más de 5 años para su recuperación.

En gran parte de la literatura sostiene que un factor determinante para la recuperación de las capacidades cognitivas y funcionales es el estado de la psicomotricidad. Para la recuperación del lenguaje se indica como buen predictor el estado del mismo en las fases agudas de la hemorragia.

Los resultados de Sheldon y colaboradores (2012) sugieren que los déficits en memoria después de la HSA son producto de daños en componentes ejecutivos, al obtener resultados peores de memoria con pruebas que requieren de funciones ejecutivas. Lo que informa de una posible línea de rehabilitación de la memoria, reduciendo al mínimo las exigencias de las funciones ejecutivas en las tareas de los afectados.

El regreso a la vida laboral no es posible en la mayoría de los casos, aunque se ha logrado aumentar la tasa de reinserción gracias a reducciones de la jornada o en la responsabilidad de los trabajos, en relación a la situación previa al accidente.
Las deficiencias en las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) son notorias, pero existe una subestimación de la prevalencia real debido a que las medidas son principalmente por auto-informe.

Las deficiencias en el rendimiento cognitivo y funcional se complican aún más por los problemas de depresión, ansiedad, fatiga y sueño, destacando la compleja interrelación entre todos ellos junto con los diferentes déficits y las exigencias diarias de cada paciente.

Además, los datos de ansiedad (entendida como un estado de hiperalerta), los fenómenos de pensamientos invasivos, las conductas de evitación y el miedo a la repetición del evento (consecuencias habituales de esta patología), perfilan una vulnerabilidad para sufrir el Trastorno de Estrés Pos-Traumático (TEPT) en pacientes que han sufrido HSA, siendo una cuestión que requiere especial atención para ser evitada.

Todos estos datos nos perfilan la estela por la cual debemos diseñar la rehabilitación en este caso de daños, haciéndose patente la relevancia de un trabajo multidisciplinar y en estrecha colaboración con el afectado y su círculo cercano.

Autora del artículo: Julia Irene Gutiérrez Ivars. Neuropsicóloga.

Referencias Bibliográficas:

Cardentey-Pereda, A. L. y Pérez-Falero, R. A. (2002). Hemorragia subaracnoidea.
Sheldon, S., Macdonald, R. L., y Schweizer, T. A. (2012). Free recall memory performance after aneurysmal subarachnoid hemorrhage. Journal of the International Neuropsychological Society, 18, 334-342.
Tsutsumi, K., Ueki, K., Morita, A., Kirino, T. (2000). Risk of rupture from incidental cerebral aneurysms. Neurosurg, 93, 550-3.

 

Artículo: ¿QUÉ ES LA TEORÍA POLIVAGAL?

Detrás de este nombre poco común se esconde una teoría acerca de la relación del sistema nervioso autónomo (nervio vago) que heredamos de los reptiles con algunas conductas de personas sometidas a un trauma y trastornos del espectro autista.

Fue desarrollada por Stephen Porges, profesor de Psiquiatría y Bioingeniería y director del centro “Brain-Body” de la Universidad de Illinois en Chicago.

El vago es un nervio craneal (X par) que sale del tallo cerebral y tiene un largo recorrido a través del organismo, siendo sobre todo un nervio sensorial (aproximadamente un 80% de sus fibras envían información visceral al cerebro). El otro 20% son fibras motoras que hacen que se produzcan cambios fisiológicos muy importantes. Uno de ellos es la inhibición de la tasa cardíaca. Podríamos pensar, por tanto, que el nervio vago funciona para inducir un estado de calma. Sin embargo el Dr. Porges pone énfasis en que no siempre se produce este efecto, ya que inhibiendo la actividad cardíaca es capaz de detener el corazón y poner en peligro la vida.

Tradicionalmente se describe el SNA como un sistema inervador de vísceras, de pares antagónicos, siendo la rama simpática la que predispone al organismo fisiológicamente a una respuesta de lucha o huida ante una amenaza, y el parasimpático (la mayoría de cuyas fibras proceden del nervio vago) como inhibidor de esta respuesta, y por tanto inductor de estados de calma del organismo.

El Dr. Porges, a partir de un estudio midiendo tasa cardíaca en relación con complicaciones clínicas en una población de recién nacidos, llegó a la conclusión de que la influencia del nervio vago podía promover la bradicardia y apnea, llegando a peligrar la vida. Ello no respondía al modelo tradicional del SNA y efecto del nervio vago. Entonces revisó la neuroanatomía del nervio vago y descubrió y definió la anatomía y función de dos sistemas vagales. Según esta teoría polivagal hay dos vías vagales que provienen de diversas áreas del tronco cerebral y que evolucionaron filogenéticamente de manera secuencial, creando una jerarquía de respuestas autónomas. Una de ellas, amielínica y herencia de los reptiles, promueve un comportamiento de inmovilización ante la amenaza, la cual resulta adaptativa para este tipo de animales. La otra, mielinizada, que promueve respuestas organizadas.

La cuestión es que las conductas de inmovilización que promueve la vía filogenéticamente más antigua no suelen resultar adaptativas en el caso de los mamíferos, ya que resulta difícil reorganizarse para emitir conductas adaptativas de nuevo.

Esta respuesta de inmovilización depende no solo de estímulos externos sino también de la capacidad de cada sistema nervioso (cada individuo) para responder ante una determinada situación. Podemos reconocer situaciones en las que hay individuos que se bloquean y quedan paralizados sin capacidad para responder de forma resolutiva y adaptativa. Suelen ser situaciones traumáticas, en las que el individuo se disocia.

Cuando el sistema de involucramiento social funciona, el individuo modera las defensas y está tranquilo. En respuesta al peligro, el sistema nervioso simpático toma el control y apoya la actividad motórica y metabólica de lucha/huida. Pero si esto tampoco resuelve que el individuo perciba seguridad, entonces se reclutan los antiguos circuitos vagales y se produce la respuesta de inmovilización.

La teoría continúa relacionando dicha respuesta con la observada no solo en personas que han sufrido un evento traumático, sino también en determinadas patologías, como trastornos del espectro autista. Y no solo eso, sino que además desarrolla protocolos para mejorar algunos de los síntomas conductuales y sociales de los mismos.

Esta teoría, aparte de las aplicaciones terapéuticas directas que pueda tener, nos hace reflexionar sobre el importante papel que tiene el SNA sobre la conducta, así como la consideración de las conductas de inmovilidad descritas, y que cualquiera de nosotros hemos podido experimentar en nuestra vida.

Referencia para seguir leyendo acerca de la teoría polivagal:

Su página:   http://stephenporges.com/index.php/scientific-articles/scientific-articles/publicationss/11-la-teoria-polivagal

Entrevista transcrita:http://www.psicol.unam.mx/profesionales/psiclinica/iem/pdf/la_teoria_polivagal.pdf

Fuente imagen: http://es.slideshare.net/isaiahxDoo/nervio-vago-o-neumogastrico

Autora del artículo: Emma Gil Orejudo. Neuropsicóloga. 

Email: Emma_g10@yahoo.es 

Artículo: CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular

Este Jueves, os queremos dejar la tercera y última parte de estos interesantes artículos, escritos por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular.

En este artículo, nos centramos en las vías mediales del tronco encefálico que brindan el sistema postural básico, son homolaterales y acaban sobretodo en interneuronas y neuronas propiomedulares largas influyendo en las neuronas motoras que inervan los músculos axiales y proximales. Dentro del tronco encefálico hay dos sistemas especialmente influyentes en el control posturalla formación reticular y el sistema vestibular.

Soporte De Yoga En Las Manos Silueta

SISTEMA CORTICORETICULOESPINAL

Este sistema interviene en el mantenimiento de la postura y la modulación del tono muscular a través de su influencia en las motoneuronas γ. Hay que saber que el nivel de actividad basal de las neuronas motoras γ aumenta con la velocidad y dificultad del movimiento por lo que si queremos que el tono aumente debemos mandar a nuestros pacientes movimientos rápidos y exigentes para su SNC. Los núcleos reticulares excitatorios e inhibitorios proporcionan las contracciones musculares necesarias para ponerse de pie contra la gravedad y, no obstante, inhibir los grupos asociados de músculos, según sea necesario, para que se puedan realizar otras funciones. Como decía Berta Bobath, “el tono muscular adecuado es aquel lo suficientemente alto para enfrentarse a la gravedad y lo suficientemente bajo para permitir el movimiento” y es sin duda este sistema el encargado de proporcionar este tono.

Influye principalmente en la musculatura axial sobre todo a través de interneuronas que se encuentran en la zona medial de la médula espinal. Estas interneuronas proyectan bilateralmente sobre el grupo de neuronas ventromedial y en algunos casos recorren la totalidad de la médula (neuronas propioespinales), lo que permite que haya coordinación rostrocaudal (inervación cráneocaudal) y bilateralidad para el mantenimiento de la postura.

Es una vía menos directa que la vestíbuloespinal por lo que necesita más tiempo de estimulación para responder. Este sistema trabaja en relación con el vermis y núcleo fastígeo del cerebelo. También se relaciona con el sistema límbico por lo que la motivación del paciente y su estado emocional serán muy influyentes en su tono. Debemos tener en cuenta esto en nuestra terapia y motivar al paciente proponiendo objetivos acordados alcanzables y felicitándole tanto por sus logros como por su esfuerzo. Tiene dos fascículos principalmente:

– Fascículo lateral (Pontino) que excita la musculatura antigravitatoria ipsilateral permitiendo extender el tronco. El área lateral pontina excita las motoneuronas de los músculos paravertebrales y extensores de los miembros como el fascículo vestibuloespinal pero, a diferencia de este, no tiene contacto directo con las motoneuronas α.

– Fascículo medial (Bulbar) que inhibe el tono de los músculos antigravitatorios contralaterales y permite los movimientos de alcance y transporte del brazo contralateral y/o de los dos. Este fascículo está bajo control excitatorio de la corteza cerebral. El área premotora conecta principalmente con las neuronas retículoespinales que inervan las unidades motoras proximales. Se trata del haz córticoespinal ventral bilateral directo que envía colaterales a las vías mediales del tronco encefálico. Este haz se origina en las neuronas premotoras y motoras de cuello y tronco.

Cuando nuestros pacientes tienen hipotonía y debilidad tenemos que activar este sistema con estímulos variables, cortos y rápidos en un contexto con sentido. Lo haremos a través de las diferentes aferencias (sumación espacio temporalpropioceptivas (compresión/distracción, presión/tracción), táctiles (vibración, “tapping”)corticales (auditivas, visuales), vestibulares (gravedad, desplazamientos), cerebelo (secuencias de movimiento).

Por tanto debemos estimular simultáneamente al paciente a través de distintas vías y dejar el tiempo suficiente para que el sistema se active. Con nuestras manos podemos dar compresión en una articulación, estimular los husos o frotar la piel al tiempo que cambiamos la postura del paciente de sedestación a decúbito, con nuestro tono de voz elevado y palabras cortas podemos aumentar su tono muscular y también podemos facilitar la tarea con un entorno significativo que incluya estímulos visuales. Una buena manera de estimular el sistema corticoretículo espinal es mediante empujes tanto del miembro inferior como del superior. Los talones de la mano y del pie apoyan en su parte externa (rotación externa proximal) para aumentar la contracción de los músculos antigravitatorios y activar todo el sistema reticular incluidos los niveles cervicales. Además este sistema es el encargado de la estabilidad de muñeca y tobillo.

SISTEMA VESTÍBULOESPINAL

Ya contamos a grandes rasgos que el sistema vestibular se encargaba de mantener una posición constante en presencia de la gravedad y que era el encargado de las respuestas de equilibrio a posteriori (por retroalimentación) pero sus funciones son más complejas.

Los núcleos vestibulares laterales funcionan en asociación con los reticulares pontinos para excitar los músculos antigravitatorios pero su papel específico es controlar selectivamente las señales excitatorias hacia los diferentes músculos antigravitatorios para mantener el equilibrio en respuesta a señales provenientes del aparato vestibular.

Es el fascículo espinal lateral el encargado de inervar las motoneuronas de los músculos extensores paravertebrales y proximales de los miembros mediante algunas sinapsis directas con motoneuronas α aunque la mayoría son a través de interneuronas. Por este contacto directo esta vía es más rápida que la retículoespinal. Este fascículo, asociado al haz retículoespinalpontino permite una extensión más fisiológica. El fascículo medial a diferencia del lateral, sólo llega al nivel cervical y torácico superior e interviene en los reflejos vestibulares del cuello.

Es importante señalar que la corteza cerebral no tiene proyecciones directas a los núcleos vestibulares por lo que los mecanismos corticales no actúan sobre este fascículo. Somos conscientes de nuestro equilibrio pero no tenemos control voluntario sobre él. Por eso es desastroso usar la corteza para este fin ya que sólo enseñaremos a fijar. Esto no quiere decir que no hay que prestar atención a la postura. Si tenemos una posición muy asimétrica sentados o con demasiada flexión, es conveniente si es posible adoptar una postura mejor para que el SNC reciba mejores aferencias y los músculos no se acostumbren a una longitud que no es la óptima.

También son funciones suyas el enderezamiento contra la gravedad y las reacciones de protección. El aparato vestibular recibe dos tipos de señales diferentes:

– Las máculas del utrículo y del sáculo detectan la orientación de la cabeza con respecto a la gravedad (aceleración y gravedad). Se encargan sobre todo del equilibrio estático. El sáculo es importante para equilibrio cuando la persona está recostada y el utrículo funciona con extrema efectividad para mantener el equilibrio adecuado cuando la cabeza se encuentra en posición casi vertical. A medida que se inclina la detección de la orientación cefálica por el sentido vestibular se hace más pobre. Por ello será importante que el paciente sea capaz de mantener la cabeza en esta posición y, por ejemplo, no la pierda con cada reacción de enderezamiento.

– Los canales semicirculares informan al SNC de las modificaciones en velocidad y dirección de la rotación del cabeza en los tres planos. Trabajan en relación con el lóbulo flóculonodular del cerebelo y tienen una función más predictiva en el mantenimiento del equilibrio dinámico (cambio rápidos en el movimiento).
Para normalizar el tono de nuestros pacientes realizaremos desplazamientos selectivos de la columna vertebral en relación a la base de apoyo y tendremos en cuenta las aferencias de este sistema:

– Aferencias vestibulares. Por ello debemos tener en cuenta la posición de la cabeza con respecto a la gravedad y al tronco. El conocimiento de la posición de la cabeza en relación al medio ambiente es importante para la estabilidad de la visión y el de su posición con respecto al resto del cuerpo lo es para mantener la postura erecta.

– Aferencias propioceptivas. La información más importante para el equilibrio es la de los receptores articulares del cuello por ello será importante que la columna vertebral a este nivel se encuentre libre. También son importantes las plantas de los pies para informar del reparto del peso.

– Aferencias visuales. Son muy importantes ya que después de la destrucción completa de las otras dos aferencias, se pueden usar con efectividad los mecanismos visuales para mantener el equilibrio.

Concluyendo, los sistemas descendentes que se originan en el tronco encefálico son los responsables de integrar la información sensitiva vestibular, somatosensorial y visual para ajustar la actividad refleja de la médula espinal fundamental para los movimientos básicos de dirección del cuerpo y el control de la postura. Se trata del núcleo vestibular y la formación reticular que son responsables de gran parte de la estabilidad postural, prerrequisito de cualquier movimiento. En cualquier caso ya sabemos que son muchos los sistemas y niveles del SNC encargados de la estabilidad postural y muchas las aferencias que podemos utilizar para influir en ellos.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

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Nuevo artículo: Control Postural. Parte II: Control periférico de la postura.

Hoy Jueves, os queremos dejar la segunda parte de este artículo, escrito por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. PARTE II.

En el anterior artículo, vimos cuáles son los principales sistemas que controlan la postura, en éste y en el próximo artículo, nos centraremos en los tres más importantes y en nuestra influencia sobre ellos en el tratamiento de pacientes neurológicos. Estos sistemas son el control periférico de la postura, el sistema corticoretículoespinal y el sistema vestibular.

Hoy vamos a tratar el primero de ellos: el control periférico de la postura.

CONTROL PERIFÉRICO DE LA POSTURA

Aunque la médula está capacitada para realizar movimientos simples y también coordinados, su dependencia de estructuras superiores es muy importante en el ser humano al haber adoptado la bipedestación. Por ello, esta es de nuevo una distinción más teórica que práctica.

El reflejo miotático sirve de circuito de retroalimentación antigravitatorio. Por ello (y por el sistema vestibular), será importante pensar la postura del paciente en relación a la gravedad. Cuando se produce un desequilibrio postural, el cuerpo reacciona primero suspendiéndose a los músculos que por su localización y dirección de fibras frenan ese desequilibrio para rápidamente reclutarlos a través del reflejo miotático. Estos músculos deberían reestablecer el equilibrio para pasar de una actitud a otra según las circunstancias para adaptarse al medio. Si por una alteración neurológica, el cuerpo queda fijado en una postura y en un desequilibrio, cada vez más músculos de una cadena de tensión miofascial se irán reclutando. Estos cada vez serán más cortos y estarán más tensos y más rígidos mientras sus antagonistas cada vez estarán más elongados, también más rígidos y con más dificultades para trabajar.

En el caso de los músculos cortos, el acortarlos más mediante una fuerza externa (nuestras manos) produce una disminución de la actividad refleja que les lleva a recuperar su tono normal. Son las técnicas de “ir a la lesión”.

En un segundo tiempo habrá que estirarlos y darles la idea primero de no trabajar en cuerda de arco y después de trabajar con su punto fijo fisiológico en la estática. Los estiramientos musculares pasivos deben ser cuidadosos para no aumentar la actividad del reflejo miotático y siempre serán más eficaces si el paciente los realiza activamente alcanzando primero el control concéntrico para luego poder soltar excéntricamente. La mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente. Cuando un músculo es estirado pasivamente la mayor parte del cambio en la longitud se da en las fibras musculares que son más elásticas que el tendón; cuando se contrae activamente, la fuerza actúa directamente sobre el tendón que aumenta de tensión y comprime el órgano tendinoso de Golgi cuya función es mantener el nivel de fuerza. Este sistema Golgi no es un asa cerrada; las interneuronas Ib también reciben aferencias de receptores cutáneos, articulares, de husos musculares y vías descendentes.

Por tanto, podremos normalizar el tono muscular del paciente a través de estructuras diferentes del músculo como la fascia o la articulación pero sabiendo siempre que la mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente.

Los músculos cortos muy probablemente estarán rígidos y habrá que despegarlos y realizar movilizaciones rotatorias específicas en ellos para desbloquear los puentes cruzados. Es muy importante la contrarrotación ( normalmente rotación externa proximal y rotación interna distal) para conseguir la adecuada estabilidad intramuscular.Para hacer estas movilizaciones, es necesario dar un punto de referencia (mano que estabilice) frente a la que se mueve.

Control Postural

De nuevo recordamos que la función normal de las neuronas motoras depende de la retroalimentación directa a partir de los propios músculos pero también de la información indirecta procedente de tendones, articulaciones y piel. Por ello las técnicas de trazos cortantes o acordajes fasciales, compresión y distracción articular y presión constante o intermitente de los tendones nos ayudan en la regulación del tono de nuestros pacientes. También son interesantes los golpeteos en las prominencias óseas para aumentar la conciencia corporal y que el músculo disminuya su grado de tensión en el intento de informar al SNC del estado del cuerpo.

En el caso de los músculos largos primero habrá que elongarlos más para despertar la actividad de los husos neuromusculares pero luego habrá que llevarlos a una posición más beneficiosa para poder trabajar. No se trata sólo de acortarlos para facilitar su arranque o encendido, también habrá que realinear las fibras musculares adecuadamente e incluso despegarlas si están rígidas. Entonces buscaremos primero actividad concéntrica específica para aprender estabilidad y en segundo lugar actividad excéntrica para ganar fuerza. Si queremos que el paciente mejore será indispensable que sus músculos débiles (pueden ser los largos pero también los cortos) ganen fuerza. Por ello el entrenamiento de la fuerza, con las adaptaciones necesarias al paciente neurológico ya no está prohibido. Incluso se sabe que a veces los pacientes, por ejemplo, no pueden sobreponerse al patrón flexor del miembro superior por la debilidad de su tríceps.

Para facilitar la actividad de estos músculos débiles, podemos ayudarnos de que si la contracción muscular comprime la piel contra un objeto o superficie, las señales provenientes de los receptores producen mayor excitabilidad de los músculos. Otras maneras de estimular los receptores de la piel y del tejido profundo (Pacinni, Meissner, Merkel, Ruffini) son las presiones en ángulo recto de la piel y el tejido profundo, los golpecitos para estimular los husos y movimientos rápidos (“pulir”) para disminuir el umbral de contracción.

Algo a tener en cuenta en los pacientes neurológicos es que muchas veces aparece debilidad central en los músculos antigravitatorios tónicos y los músculos fásicos normalmente encargados del movimiento deben cambiar de rol y ocuparse de la postura por lo que acaban cambiando su constitución y bioquímica para adaptarse al nuevo requerimiento. Pues bien, en nuestras manos está cambiar de nuevo el requerimiento pueden volver a ser músculos fásicos. Es la plasticidad muscular. Si cambia la inervación de un músculo, cambia el músculo. Las neuronas modifican el fenotipo muscular como consecuencia de la actividad sináptica (experiencia) y esto podría constituir la base del aprendizaje y la memoria.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

 

Nuevo artículo: “El Control Postural. Parte I”

Hoy Jueves, os queremos dejar un nuevo artículo escrito por nuestra fisioterapeuta y gran colaboradora Beatriz Tierno Tierno. Una vez más, agradecer a Beatriz su gran ayuda y colaboración en este blog.

Aquí os dejamos la primera parte, esperamos que la disfrutéis!!

EL CONTROL POSTURAL. PARTE I.

¿Qué es antes, postura o movimiento?

Es una pregunta que los terapeutas nos hacemos frecuentemente. Y al final parece claro que la postura es un prerrequisito para el movimiento ya que además, por el principio de Henemann, son la motoneuronas que inervan los músculos axiales posturales las primeras en reclutarse al ser las más pequeñas. También tenemos claro que a través de ella podemos facilitar el movimiento. Sin embargo, solemos olvidar que a través del movimiento se puede facilitar la postura.

¿Y qué es más importante, la postura o el movimiento?

Pues esta distinción es más teórica que práctica. En realidad la postura es el movimiento en su mínima amplitud, nunca debe ser rígida. No hay postura sin un leve movimiento de oscilación (pequeñas reacciones de equilibrio) y no hay movimiento de una parte del cuerpo sin el soporte postural de otras partes. Si la postura se vuelve rígida hablamos de fijación en lugar de estabilidad postural. De todos modos, para hacernos una idea de la importancia de la postura es interesante saber que la mayor parte del día la dedicamos a mantenernos en una postura y sólo un poquito del día a movernos. La mayor parte del tiempo la actividad de las neuronas del asta ventral mantiene más que cambia la longitud y tensión muscular (1)

Pero, ¿qué es la postura?

Es la posición relativa de las diferentes partes del cuerpo con respecto a sí mismas (relación egocéntrica) y al medioambiente (relación exocéntrica) y al campo gravitatorio (relación geocéntrica)(2).

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Como ya hemos señalado esta posición no debe ser fija o rígida y encadenarnos en una pose, sino estable para permitir el movimiento y libre para poder adaptarse rápidamente a otro requerimiento.

Por ello nuestro sistema postural tiene que encargarse de varias funciones:

– Mantener una posición constante (equilibrio) en presencia de la gravedad.
– Generar respuestas que anticipen los movimientos voluntarios en la dirección deseada.
– Ser adaptativo.

Aunque el mecanismo estático (tónico) de reflejo miotático en los extensores fisiológicos (antigravitatorios) es fundamental para el mantenimiento de la postura (3), todas estas funciones variadas del sistema postural no pueden explicarse sin más mediante la sumación de reflejos. El control periférico a cargo de los husos y órganos tendinosos de Golgi sólo puede explicar una parte del control postural (4). Para imaginar la complejidad de este control, basta saber que implica la integración funcional significativa de muchos sistemas nerviosos diferentes, incluidos los asociados a la cognición(2).

Veamos más detalladamente cada una de estas funciones:

  • MANTENER UNA POSICIÓN CONSTANTE EN PRESENCIA DE LA GRAVEDAD

Para mantener esta posición constante, el sistema postural genera movimientos en respuesta a señales sensitivas que indican una alteración postural ya existente (5). Algunas de estas respuestas son innatas mientras que otras han de aprenderse. Se trata del rápido control por retroalimentación de la vía vestíbuloespinal (2).

  • GENERAR RESPUESTAS QUE ANTICIPEN LOS MOVIMIENTOS VOLUNTARIOS

El movimiento voluntario puede perturbar el equilibrio postural, pero el conocimiento de ésto está integrado en un programa motor que se utiliza para contrarrestar el desequilibrio. Se trata del sistema de anticipación voluntaria del tono postural: el sistema córticoretículoespinal. Estas respuestas primero se aprenden pero finalmente operan de manera automática y son desencadenadas por movimientos intencionados específicos. La formación reticular mantiene la postura analizando lo que sucede durante la actividad motora voluntaria.

  • EL CONTROL POSTURAL DEBE SER ADAPTATIVO.

Algunos pacientes no tienen prácticamente postura pero la mayoría sí tienen una postura siendo su problema principal el que están fijados sin poder salir de ella para adoptar nuevas posturas que les permitan ser más eficaces en sus gestos. No sólo el movimiento ha de ser selectivo y variable. Es necesario que el control postural se pueda adaptar a comportamientos específicos dependiendo del contexto funcional. Para este control postural adaptativo se precisa un cerebelo intacto (2), entre otras estructuras como los ganglios basales o la oliva inferior.

Este control postural como todo el Sistema Nervioso Central (SNC), es plástico porque conserva su estado adaptado y es adaptativo porque tiende a satisfacer la nueva demanda funcional. Una vez establecido un cambio en la ganancia, la condición normal no puede reestablecerse más que mediante una readaptación activa por aprendizaje motor. Este aprendizaje normalmente es implícito (5).

Ya hemos visto algunos sistemas que intervienen en el control de la postura pero aún no hemos mencionado uno muy importante: el sistema de representación interna (perceptual) desempeña un papel dominante en el control postural. Si el paciente no sabe cómo es su cuerpo y cómo se encuentra, no tendrá control sobre su postura. Son los pacientes que están al lado de sí mismos. Por eso les ayudamos a sentir su cuerpo porque si no, además, pueden aumentar su tono muscular en ese intento de sentir el estado de su cuerpo.

Por último, la corteza cerebral también participa en el control postural. La corteza premotora contiene patrones de movimiento que comprenden grupos musculares que ejecutan tareas específicas como ubicar en una posición los hombros y los brazos para que las manos queden adecuadamente orientadas para la tarea (5).

Es posible que la corteza motora suplementaria funcione asociada con la premotora para proporcionar movimientos de actitudes, es decir, la estabilidad adecuada que permita el movimiento. Sin embargo, es principalmente la corteza motora primaria y la premotora a través de su haz ventral, la que más influye en el control de la postura. Lo hace directamente a través de conexiones directas con las motoneuronas que se encargan de ella e indirectamente a través de su control sobre las estructuras troncoencefálicas. Las neuronas de la corteza inician tanto el movimiento de la extremidad contralateral como los ajustes posturales principalmente ipsilaterales para mantener la estabilidad postural (6).

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

 

Artículo: “Compensar o no compensar. He aquí la cuestión”.

Dibujo

En neurorrehabilitación el debate es bastante frecuente: ¿dejamos que los pacientes compensen y ejecuten las actividades de cualquier forma o vigilamos cual rígidos guardianes el patrón de movimiento óptimo?

Pues en este debate, como en la vida, prima el sentido común que normalmente lleva implícita la especificidad, la flexibilidad y la búsqueda del término medio:

Especificidad, por ejemplo, en función de la patología con la que estemos trabajando. No es lo mismo un ACV leve de pocas semanas de evolución que una enfermedad degenerativa como el Parkinson en una fase avanzada.

Flexibilidad en cuanto a que, partiendo de unos objetivos, que presumiblemente se pueden satisfacer, podemos y debemos modificarlos a la alta o a la baja, adaptarlos en función de la respuesta al tratamiento y de los acontecimientos  que vayan surgiendo (por ejemplo, un aumento de motivación a causa del nacimiento de un nieto, un nuevo brote en caso de esclerosis múltiple, la aparición de otra enfermedad médica, los efectos primarios o secundarios de un nuevo fármaco que haya empezado a tomar…)

Y por último, la búsqueda del término medio, que es necesaria para huir de los peligrosos extremos:

  • Del “todo vale” en pro de la funcionalidad que priva al paciente de adquirir un abanico mayor de posibilidades de movimiento que le brinde más libertad y armonía a la hora de relacionarse con el entorno.
  • Y del “prohibido cualquier movimiento que no esté dentro de la normalidad” en pro de una recuperación completa y regreso al estatus anterior a la lesión que suele ser poco realista y llevar al paciente a la frustración.

En las fases iniciales de esclerosis múltiple, trabajo con los pacientes mucho para fortalecer la  musculatura transversa abdominal y multífidos para dar estabilidad al tronco, y les insisto en no utilizar los brazos ni el cuello cuando realizamos este trabajo. Pero en fases más avanzadas, cuando la única forma que tiene un paciente de poder desplazar mínimamente su tronco es utilizando los brazos, suboccipitales, los elevadores de las cejas (y hasta las pestañas, diría yo), bendita compensación que le permite  cambiar un poco de postura cuando está incómodo. Claro que después habrá que tratar las complicaciones de estas compensaciones, como las contracturas del cuello, pero cuando no podemos ofrecer al paciente otra forma de hacer lo que el cuerpo le pide, mejor que le ayudemos a llevarlo a cabo lo mejor posible.

Tengo una amiga que se pide para desayunar cruasán con mantequilla y mermelada y café con leche desnatada y sacarina. Y cuando alguien le pregunta que por qué hace eso, ella siempre dice que es para compensarTodos compensamos de una u otro forma.

¿Tú como compensas? ¿Y cómo gestionas la compensación en tu trabajo en neurorrehabilitación? Cuéntanos tu experiencia…

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

Fuente imagen (vídeo procedente de youtube, Técnica DNHS): https://www.youtube.com/watch?v=6WoOVn2rcHM#t=21

 

!Nuevo artículo!: “QUÉ ES LA PRUEBA DE ROMBERG O POR QUÉ MI MÉDICO ME PIDE QUE CIERRE LOS OJOS DE PIE CON EL MIEDO QUE ME DA”

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La prueba de Romberg forma parte del examen rutinario que hace un neurólogo tanto en una primera consulta como en consultas de revisión.

¿Para qué se realiza?

Su finalidad es comparar la estabilidad en bipedestación (de pie) con ojos abiertos y cerrados para conocer el origen del posible desequilibrio.

El equilibrio precisa de varios sistemas como con el visual, el vestibular (oído medio) y el propioceptivo (por el que conocemos el estado de tensión de nuestros músculos y la posición de nuestras articulaciones). Aunque uno de estos sistemas no funcione bien, los otros pueden compensarlo en parte para mantener el equilibrio. ¡Hasta que se apaga la luz o se le pide a la persona que cierre los ojos y no puede hacer uso del sistema visual!

¿Cómo es la prueba?

En la prueba se solicita al paciente que se mantenga en posición de pie con los brazos a lo largo del cuerpo y con los pies juntos. El paciente ha de permanecer de pie con los ojos abiertos 30 segundos y después con ojos cerrados durante 30 segundos más.

¡Hay que estar atento para apoyar al paciente en caso de desequilibrio!

La prueba se considera positiva cuando el paciente puede permanecer de pie con los ojos abiertos pero pierde el equilibrio cuando los cierra. Esto nos indica una lesión vestibular, de la sensibilidad propioceptiva o cordonal posterior (medular).

Si la afectación es afectación exclusivamente cerebelosa, el paciente presenta las mismas dificultades  para mantenerse estable de pie tanto con los ojos abiertos como cerrados.

Por tanto, esta prueba nos ayuda a diferenciar el origen del desequilibrio y nos da pistas acerca del posible tratamiento. Es por esto que tu médico te pide que cierres los ojos estando de pie aunque sospecha que así te tambalearás más. Puedes confiar en que no te va a dejar caer, por supuesto.

Curiosidades

Hasta aquí lo que yo he sabido o recordado desde la universidad y durante mis años de práctica clínica.

A partir de aquí lo que he descubierto al escribir este artículo:

  • Hay variantes de la prueba como hacerla sobre solo un pie ya que si la afectación es vestibular con frecuencia se compensa muy rápido. O sobre un colchón de gomaespuma para reducir la entrada de información propioceptiva de los pies. La variante llamada test de Romberg sensibilizado pide al paciente que sitúe un pie delante del otro tocándose punta del pie posterior y talón del anterior
  • Es una prueba con frecuencia malentendida y malinterpretada incluso por profesionales experimentados. El valor diagnóstico de la prueba radica en la adecuada realización e interpretación
  • Se puede diferenciar una lesión propioceptiva de una laberíntica ya que estas últimas provocan desequilibrio y caída unilateral hacia el lado de la lesión mientras que en las propioceptivas es en cualquier dirección
  • Romberg es considerado como el primer médico que trajo orden al estudio de la neurología ya que escribió el primer libro sistematizado de enfermedades neurológicas. Entre sus aportaciones más importantes destaca la descripción de la acondroplasia, el síndrome de hemiatrofia facial y, sobre todo, la prueba para la ataxia sensitiva (1).
  • Una deficiencia de vitamina B12 puede dar positivo el test.
  • Mientras que en algunos manuales se señala que si existe una inestabilidad manifiesta ya se considera que el test de Romberg es positivo, el Doctor Jesús García Ruiz (2), apunta que solo es positivo cuando el paciente cae, abre los ojos, extiende los brazos o mueve sus pies.

Este último descubrimiento es el que me ha causado más desconcierto. Por eso quiero preguntaros a los profesionales de Rhbneuromad. ¿Vosotros no consideráis el Romberg positivo cuando el paciente solo presenta un aumento claro de las oscilaciones?

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

 Bibliografía:

  1. https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=51531
  2. https://www.elsevier.es/pt-revista-semergen-medicina-familia-40-articulo-exploracion-neurologica-atencion-primaria-bloque-S1138359311000906

https://es.scribd.com/doc/83378773/Exploracion-del-equilibiro-postural-El-Test-de-Romberg

Artículo: “CONTRACCIONES EXCÉNTRICAS. Siempre fue difícil trabajar con EXCÉNTRICOS, pero INTERESANTE…”

Un excéntrico es aquel que se comporta de forma rara o poco común y que suele llamar la atención. Es un excéntrico porque se aleja del centro, de la norma, de la media.

De la misma forma una contracción muscular excéntrica es aquella en la que los dos extremos del músculo (origen e inserción) se alejan del centro del músculo, es decir se separan.

Y eso, ¿cómo es posible?  Pues porque hay una fuerza mayor que la que está generando el músculo, por ello los extremos de este músculo se van a alejar y el músculo se va a alargar.

Cuando en la facultad o en un libro nos muestran las acciones de los músculos siempre nos hablan de las contracciones concéntricas, es decir las que tienden al centro, aproximan los extremos del músculo. Por ejemplo, la contracción “normal” del bíceps, la concéntrica, se produce cuando el brazo está estirado y tú coges un peso o un vaso y doblas tu brazo. Se aproximan los extremos del músculo que se acorta. Para coger un vaso de agua de la mesa, el músculo bíceps trabaja concéntricamente y es el protagonista de la acción de la flexión del brazo. Al ser el prot-agonista le llamamos agonista. Sin embargo, también es frecuente que los músculos trabajen en excéntrico en las actividades cotidianas.

Bíceps contraccion
Figura 1: se flexiona el brazo aproximándose los extremos en una contracción concéntrica.
Figura 2: se extiende controladamente el brazo separándose los extremos en una contracción excéntrica.

Una pregunta os planteo ahora: cuando dejamos el vaso de agua de nuevo en la mesa, ¿quién es el protagonista de la acción de extender el brazo para apoyarlo delicadamente?

Puede que hayas respondido que es el tríceps que se sitúa en la parte posterior del brazo pero no es así. El agonista de esta acción es el bíceps de nuevo (junto al braquial anterior) ya que es el músculo que más fuerza tiene que realizar y que controla que el vaso se pose con delicadeza sobre la mesa sin caerse ni dar un golpetazo.

Aquí la palabra clave es controla. El bíceps tiene que ejercer fuerza para que el brazo no se caiga por la fuerza de la gravedad pero al mismo tiempo ha de permitir que sus fibras se vayan alargando controladamente. Decíamos que en la contracción excéntrica hay una fuerza mayor que la que está generando el músculo. Esta fuerza es en este caso la fuerza de la gravedad a cuya influencia todos estamos sometidos. La fuerza de la gravedad tira del brazo hacia abajo y el bíceps hacia arriba. Para descender el vaso hasta la mesa ha de ganar la gravedad pero el bíceps es el agonista porque tiene que mantener cierta fuerza e ir cediendo controladamente. Así que el bíceps es el protagonista de la acción de coger el vaso (en con-céntrico) y también de dejarlo (en excéntrico). ¡Y también de mantenerlo! Cuando sujetamos la copa mientras charlamos es también el bíceps el que impide que el brazo caiga. Lo hace manteniendo todo el tiempo la misma longitud, midiendo lo mismo, en iso-métrico.

Las contracciones excéntricas son las que requieren mayor control motor y las que más le cuestan al Sistema Nervioso Central (SNC). Por eso cuando hay una lesión en este SNC es normal encontrar dificultad en estas contracciones. Es frecuente por ejemplo que al realizar una contracción excéntrica el músculo vaya a trompicones ,  porque este juego de mantener el tono pero ir soltando implica una combinación fina de inhibición/ excitación que es un reto para el SNC. Por eso es difícil tratar con las contracciones excéntricas, igual que con los excéntricos…

Pero resulta muy interesante. Lo primero de todo porque son contracciones frecuentes en la vida diaria en acciones como dejar un vaso o sentarse y el SNC ha de practicar esta modulación del tono muscular.

Y lo segundo porque  la práctica y repetición de contracciones excéntricas ayuda a reorganizar las fibras musculares. Esto es interesante sobre todo en lesiones musculares más que en afectaciones del SNC pero también hemos de tenerlo en cuenta. Tras una rotura de fibras o distensión muscular las contracciones excéntricas ayudan la orientación óptima de las fibras en el proceso de recuperación. Además con estas contracciones excéntricas se recupera antes la fuerza muscular.

Por todo ello parece realmente importante atender y trabajar las contracciones excéntricas aunque parezca difícil, ¿no crees?.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta ocupacional. 

E-mail de contacto: beatriztiernotierno@gmail.com

Ya sabéis, que en nuestro apartado de “Formación” podéis consultar el calendario que tenemos programado para los próximos meses:

https://rhbneuromad.com/2019/07/26/quieres-especializarte-en-rehabilitacion-neurologica/

EXPERTO UNIVERSITARIO TERAPIA DE LA MANO NEUROLÓGICA. APLICACIONES EN LA PRÁCTICA CLÍNICA. 1ª Edición. (3)+

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Tratamiento de la mano parética. Ejercicios prácticos

Una de las grandes preocupaciones de las personas que han sufrido una plejia en su brazo es el tiempo de recuperación, ¿Cuando podré volver a mover mi mano?

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Por eso, y con su gran afán de ayudar y colaborar en su mejoría, tenemos muchos pacientes que nos preguntan qué tipo de ejercicios pueden hacer con su mano, o en el caso de familiares y cuidadores cómo pueden moverla, masajearla o estimular el movimiento.

Y hacéis bien en preguntarnos, porque no todos los ejercicios son los correctos, siempre es mejor consultar a profesionales especializados porque aunque seguramente esas “actividades” o ejercicios se hacen con la mejor intención, pueden ser contraproducentes para vuestra recuperación, e incluso ir en detrimento de la rehabilitación.

A lo largo de mi experiencia como terapeuta de mano, me he encontrado con muchas buenas intenciones y es verdad que en muchas ocasiones he PROHIBIDO algunos de los ejercicios que por su cuenta me han presentado. Pero con el tiempo, me he dado cuenta que a veces la prohibición no sienta demasiado bien, y desafía las “normas” de seguir realizándolo. Es mejor llegar a un “acuerdo” terapeuta-paciente, a veces no es del todo malo realizar determinadas cosas, si con ello favorecemos la motivación y la integración de nuestro lado más afecto.

En este post, os planteo algunos ejercicios sencillos que contribuyen a la mejoría de la movilidad y de la sensibilidad de vuestra mano y que podéis realizar de forma sencilla.

Primero me gustaría daros algunos consejos sobre lo que debéis EVITAR:

  • Tened cuidado con los movimientos asistidos libres. Mover de forma pasiva con nuestro otro brazo sano levantando y moviendo nuestro brazo más afecto puede provocar LESIONES, y no es del todo favorecedor, ya que no deja actuar de forma independiente  y activar nuestra mano con paresia.
  • Apretar y tener una pelota en la mano constantemente NO es siempre recomendable, a veces aumenta nuestro patrón flexor, pedir consejo de cual es vuestro caso y si es apropiado.
  • La INTENSIDAD no siempre ayuda, intentar mover de forma constante nuestra mano, sin periodos de descanso, no favorece el aprendizaje motor.  Es mejor poco y bien, que demasiados ejercicios sin control.

EJERCICIOS PRÁCTICOS

  • Utilizar vuestra mano de soporte y sujección. Por ejemplo: Agarrar la botella, yogur,vaso mientras que con la otra mano realizamos la actividad.
  • Colocad vuestra mano de forma presente en cualquier tarea o actividad, que siempre esté en vuestro campo visual.
  • Estimular la sensibilidad. Es importante que sea otra persona la que realice este tipo de ejercicios. Se puede pasar en la mano una toalla, diferentes texturas ( para ver si las reconoce), con un cepillo de dientes estimular la yema de los dedos, la zona de la palma (nos centraremos en la eminencia tenar e hipotenar).
  • Cuando no hay nada de movilidad. Usad la “imaginería motora”. Imaginar los movimientos de la mano de forma rutinaria por ejemplo antes de irse a dormir. Hay estudios de investigación que han demostrado la eficacia de esta técnica.
  • Terapia en espejo. Se trata de introducir la mano afecta en una caja con espejo fuera de tal manera que el reflejo y movimientos de la mano sana que vamos a realizar estimularán la movilidad de la mano con hemiparesia.
  • Cuando hay movilidad ejercicios de apertura y cierre de mano o ejercicios básicos de movilidad de los dedos de la mano. Siempre procurad que la mano esté colocada encima de una mesa y bien alineada.
    • Separar y juntar dedos
    • Contar dedos.
    • Flexionar y extender.
    • Hacer puño y abrir.

En este enlace se muestran algunos ejercicios sencillos

https://emalbacete.es/rehabilitacion-de-la-mano/

Espero que os sirva de ayuda.

Gracias por leernos.

Pilar Rodriguez Pérez
pilar.terapeutaocupacional@gmail.com
Terapeuta Ocupacional
Especializada en Neurorrehabilitación y terapia de mano.

 

ARTÍCULO: Movilización Neuromeníngea Contralateral para la Espasticidad.

En otra entrada publicada hace tiempo, se habló de la importancia de realizar estiramientos musculares para disminuir el tono y mejorar la elasticidad de la musculatura espástica, en concreto del tríceps sural.

En esta ocasión, me gustaría llamar la atención acerca del estiramiento, o mejor dicho, movilización, de otra estructura: la nerviosa. Y es que, como señala P.M. Davies, en “Pasos a seguir” (gran libro de neurorrehabilitación), tras una lesión del sistema nervioso, se desarrolla un aumento normal de tensión que interfiere en la movilidad. La longitud de adaptación se verá imposibilitada por el aumento de tensión y, puesto que el sistema nervioso es una continuación de nervios y tejidos neurales interrelacionados, será fácil entender que la tensión anormal en cualquier área afectará también a otras partes del sistema de manera adversa… Posturas anormales prolongadas y la inmovilidad, tan frecuentes en lesiones del Sistema Nervioso Central, tendrán tendencia a intensificar y mantener el aumento de tensión, provocando una mayor resistencia al movimiento libre. La patoneurodinámica está muy relacionada con la mayoría de las alteraciones típicas de movimiento y con el desarrollo de síntomas desagradables.

Y es que, la alteración en la movilidad del tejido nervioso, además de interferir en la amplitud del movimiento y en el tono muscular, puede repercutir en la sensibilidad táctil y propioceptiva así como ser causa de dolor.

En cuanto al miembro superior, puede ser interesante realizar movilizaciones de los nervios mediano, cubital y radial verificando en cuáles hay mayor restricción.

Dibujo                                   Movilización del nervio mediano

Yo suelo recomendar a pacientes con espasticidad moderada en el miembro superior que realicen movilizaciones del nervio mediano en sus domicilios utilizando una pared. Hay que precisar que este tipo de movilizaciones no son como los estiramientos musculares. A la hora de movilizar un nervio hay que llevarlo hasta el punto en el que uno empieza a sentir la tirantez y ahí aflojar y ganar rítmicamente. No se trata de hacer un estiramiento mantenido ya que pueden aparecer parestesias y aumentar la sensibilidad nociceptiva. Hay que tener cuidado en caso de disminuciones severas de la sensibilidad, entonces confiaremos en la resistencia sentida por el terapeuta e iremos más despacio.

¿Y en qué brazo realizamos la movilización? La lógica podría hacernos pensar que exclusivamente en el que tiene espasticidad. Sin embargo, puede ser también interesante hacerlo en el miembro contralateral, como muestra un estudio publicado en Journal of Bodywork and Movement Therapies (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22703748).
Aunque los resultados, debido a la pequeña muestra (6 sujetos) no son significativos, muestran como, practicando una movilización neural dirigida al plexo braquial y, más en concreto, al nervio mediano, en el miembro superior no afecto por el ictus, la actividad eléctrica en el músculo bíceps braquial del lado afecto mejora (en espásticos, desciende; en flácidos, aumenta).

Parece increíble que pueda normalizarse el tono muscular del brazo afectado tratando solo al contralateral. Puede ser especialmente importante dirigirse al brazo no afecto cuando el brazo afectado no puede abordarse por extrema hipersensibilidad y cuadros de hombro-mano dolorosos severos.

Me gustaría saber si los terapeutas que tratáis con espasticidad, estáis ya utilizando estas técnicas y con qué resultados. Yo hasta ahora solo he trabajado homolateralmente pero a partir de ahora, probaré también a realizar movilizaciones contralaterales y recomendarlas para casa.

Gracias por vuestros comentarios.

Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

beatriztiernotierno@gmail.com

Artículo original:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22703748

Analysis of electromyographic activity in spastic biceps brachii muscle following neural mobilization

Jéssica Castilhoa, Luiz Alfredo Braun Ferreiraa, Wagner Menna Pereiraa, Hugo Pasini Netob, José Geraldo da Silva Morellib, Danielle Brandalizea, Ivo Ilvan Kerppersa, Claudia Santos Olivei-ra, PhDb,

a Universidade Estadual do Centro-Oeste (UNICENTRO), Brazil
b Universidade Nove de Julho (UNINOVE), Brazil

Received 6 October 2011. Revised 15 November 2011. Accepted 13 December 2011. Available online 20 January 2012.

Ya sabéis, que en nuestro apartado de “Formación” podéis consultar el calendario que tenemos programado para los próximos meses:

https://rhbneuromad.com/2019/07/26/quieres-especializarte-en-rehabilitacion-neurologica/

EXPERTO UNIVERSITARIO TERAPIA DE LA MANO NEUROLÓGICA. APLICACIONES EN LA PRÁCTICA CLÍNICA. 1ª Edición. (3)+

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rhbneuromad@gmail.com