Uso de la Apiterapia en la Enfermedad de Parkinson.

Apiterapia

Se está celebrando en Estocolmo el 18º Congreso Internacional de la Enfermedad de Parkinson y otros transtornos del movimiento.

Uno de los estudios presentados nos muestra  los beneficios de la acupuntura y más específicamente el uso de la acupuntura con veneno de abeja o Apiterapia, demostrándose que esta terapia podría  disminuir los síntomas de la enfermedad. La aplicación de veneno de abeja con acupuntura puede aumentar el turnover y la secreción de dopamina. El estudio tiene importancia porque hasta el 70% de los pacientes en los cinco continentes usan terapias alternativas.

La acupuntura con veneno de abeja consiste en una inyección subcutánea de veneno de abeja diluido aplicado en puntos de acupuntura.

En el estudio presentado por investigadores del “Stroke and Neurological Disorders Centre” de Seoul, Corea, se estudian a 43  pacientes diagnosticados de Enfermedad de Parkinson. Se randomizan en tres grupos. En uno de ellos se aplica acupuntura, en otro acupuntura con veneno de abeja y el tercero es un grupo control. La acupuntura consiste en la inserción de agujas en 10 puntos específicos, con una profundidad entre 1 y 1,5 cm, que son rotadas a 2 Hz durante 10 segundos y la posición es mantenida durante 20 minutos. El tratamiento fue realizado 2 veces a la semana durante 8 semanas.

Los participantes a los que se les realizaba  la acupuntura con veneno de abeja mostraron mejores resultados en el análisis del UPDRS (Unified Parkinson´s Disease Rating Scale), en el Test de Berg de equilibrio y el Test de la marcha de 30 metros. Aunque es evidente que la casuística es corta, con pocos pacientes estudiados.

Como parte positiva, valorar que cada vez son más los estudios presentados con acupuntura o punción seca, siendo novedoso el uso de veneno de abeja que probablemente tenga una función similar a la de la toxina botulínica con bloqueo neuromuscular y estimulación en la secreción de vías dopaminérgicas a nivel extrapiramidal.

La Apiterapia  está ya considerado por las celebrities como milagrosa contra las arrugas, porqué  aumenta la producción de colágeno incrmentando la elasticidad de la piel.

 

Referencia: International Parkinson and Movement Disorder Society (MDS) 18th International Congress of Parkinson’s Disease and Movement Disorders. LBA 11.

Autora: Ana Belén Cordal López.

Compensar o no compensar. He aquí la cuestión.

Dibujo

En neurorrehabilitación el debate es bastante frecuente: ¿dejamos que los pacientes compensen y ejecuten las actividades de cualquier forma o vigilamos cual rígidos guardianes el patrón de movimiento óptimo?

Pues en este debate, como en la vida, prima el sentido común que normalmente lleva implícita la especificidad, la flexibilidad y la búsqueda del término medio:

Especificidad, por ejemplo, en función de la patología con la que estemos trabajando. No es lo mismo un ACV leve de pocas semanas de evolución que una enfermedad degenerativa como el Parkinson en una fase avanzada.

Flexibilidad en cuanto a que, partiendo de unos objetivos, que presumiblemente se pueden satisfacer, podemos y debemos modificarlos a la alta o a la baja, adaptarlos en función de la respuesta al tratamiento y de los acontecimientos  que vayan surgiendo (por ejemplo, un aumento de motivación a causa del nacimiento de un nieto, un nuevo brote en caso de esclerosis múltiple, la aparición de otra enfermedad médica, los efectos primarios o secundarios de un nuevo fármaco que haya empezado a tomar…)

Y por último, la búsqueda del término medio, que es necesaria para huir de los peligrosos extremos:

  • Del “todo vale” en pro de la funcionalidad que priva al paciente de adquirir un abanico mayor de posibilidades de movimiento que le brinde más libertad y armonía a la hora de relacionarse con el entorno.
  • Y del “prohibido cualquier movimiento que no esté dentro de la normalidad” en pro de una recuperación completa y regreso al estatus anterior a la lesión que suele ser poco realista y llevar al paciente a la frustración.

En las fases iniciales de esclerosis múltiple, trabajo con los pacientes mucho para fortalecer la  musculatura transversa abdominal y multífidos para dar estabilidad al tronco, y les insisto en no utilizar los brazos ni el cuello cuando realizamos este trabajo. Pero en fases más avanzadas, cuando la única forma que tiene un paciente de poder desplazar mínimamente su tronco es utilizando los brazos, suboccipitales, los elevadores de las cejas (y hasta las pestañas, diría yo), bendita compensación que le permite  cambiar un poco de postura cuando está incómodo. Claro que después habrá que tratar las complicaciones de estas compensaciones, como las contracturas del cuello, pero cuando no podemos ofrecer al paciente otra forma de hacer lo que el cuerpo le pide, mejor que le ayudemos a llevarlo a cabo lo mejor posible.

Tengo una amiga que se pide para desayunar cruasán con mantequilla y mermelada y café con leche desnatada y sacarina. Y cuando alguien le pregunta que por qué hace eso, ella siempre dice que es para compensar. Todos compensamos de una u otro forma.

¿Tú como compensas? ¿Y cómo gestionas la compensación en tu trabajo en neurorrehabilitación? Cuéntanos tu experiencia…

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

Fuente imagen (vídeo procedente de youtube, Técnica DNHS): https://www.youtube.com/watch?v=6WoOVn2rcHM#t=21