Artículo: CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular

Este Jueves, os queremos dejar la tercera y última parte de estos interesantes artículos, escritos por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. Parte III: Sistema corticoretículoespinal y sistema vestibular.

En este artículo, nos centramos en las vías mediales del tronco encefálico que brindan el sistema postural básico, son homolaterales y acaban sobretodo en interneuronas y neuronas propiomedulares largas influyendo en las neuronas motoras que inervan los músculos axiales y proximales. Dentro del tronco encefálico hay dos sistemas especialmente influyentes en el control posturalla formación reticular y el sistema vestibular.

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SISTEMA CORTICORETICULOESPINAL

Este sistema interviene en el mantenimiento de la postura y la modulación del tono muscular a través de su influencia en las motoneuronas γ. Hay que saber que el nivel de actividad basal de las neuronas motoras γ aumenta con la velocidad y dificultad del movimiento por lo que si queremos que el tono aumente debemos mandar a nuestros pacientes movimientos rápidos y exigentes para su SNC. Los núcleos reticulares excitatorios e inhibitorios proporcionan las contracciones musculares necesarias para ponerse de pie contra la gravedad y, no obstante, inhibir los grupos asociados de músculos, según sea necesario, para que se puedan realizar otras funciones. Como decía Berta Bobath, “el tono muscular adecuado es aquel lo suficientemente alto para enfrentarse a la gravedad y lo suficientemente bajo para permitir el movimiento” y es sin duda este sistema el encargado de proporcionar este tono.

Influye principalmente en la musculatura axial sobre todo a través de interneuronas que se encuentran en la zona medial de la médula espinal. Estas interneuronas proyectan bilateralmente sobre el grupo de neuronas ventromedial y en algunos casos recorren la totalidad de la médula (neuronas propioespinales), lo que permite que haya coordinación rostrocaudal (inervación cráneocaudal) y bilateralidad para el mantenimiento de la postura.

Es una vía menos directa que la vestíbuloespinal por lo que necesita más tiempo de estimulación para responder. Este sistema trabaja en relación con el vermis y núcleo fastígeo del cerebelo. También se relaciona con el sistema límbico por lo que la motivación del paciente y su estado emocional serán muy influyentes en su tono. Debemos tener en cuenta esto en nuestra terapia y motivar al paciente proponiendo objetivos acordados alcanzables y felicitándole tanto por sus logros como por su esfuerzo. Tiene dos fascículos principalmente:

– Fascículo lateral (Pontino) que excita la musculatura antigravitatoria ipsilateral permitiendo extender el tronco. El área lateral pontina excita las motoneuronas de los músculos paravertebrales y extensores de los miembros como el fascículo vestibuloespinal pero, a diferencia de este, no tiene contacto directo con las motoneuronas α.

– Fascículo medial (Bulbar) que inhibe el tono de los músculos antigravitatorios contralaterales y permite los movimientos de alcance y transporte del brazo contralateral y/o de los dos. Este fascículo está bajo control excitatorio de la corteza cerebral. El área premotora conecta principalmente con las neuronas retículoespinales que inervan las unidades motoras proximales. Se trata del haz córticoespinal ventral bilateral directo que envía colaterales a las vías mediales del tronco encefálico. Este haz se origina en las neuronas premotoras y motoras de cuello y tronco.

Cuando nuestros pacientes tienen hipotonía y debilidad tenemos que activar este sistema con estímulos variables, cortos y rápidos en un contexto con sentido. Lo haremos a través de las diferentes aferencias (sumación espacio temporalpropioceptivas (compresión/distracción, presión/tracción), táctiles (vibración, “tapping”)corticales (auditivas, visuales), vestibulares (gravedad, desplazamientos), cerebelo (secuencias de movimiento).

Por tanto debemos estimular simultáneamente al paciente a través de distintas vías y dejar el tiempo suficiente para que el sistema se active. Con nuestras manos podemos dar compresión en una articulación, estimular los husos o frotar la piel al tiempo que cambiamos la postura del paciente de sedestación a decúbito, con nuestro tono de voz elevado y palabras cortas podemos aumentar su tono muscular y también podemos facilitar la tarea con un entorno significativo que incluya estímulos visuales. Una buena manera de estimular el sistema corticoretículo espinal es mediante empujes tanto del miembro inferior como del superior. Los talones de la mano y del pie apoyan en su parte externa (rotación externa proximal) para aumentar la contracción de los músculos antigravitatorios y activar todo el sistema reticular incluidos los niveles cervicales. Además este sistema es el encargado de la estabilidad de muñeca y tobillo.

SISTEMA VESTÍBULOESPINAL

Ya contamos a grandes rasgos que el sistema vestibular se encargaba de mantener una posición constante en presencia de la gravedad y que era el encargado de las respuestas de equilibrio a posteriori (por retroalimentación) pero sus funciones son más complejas.

Los núcleos vestibulares laterales funcionan en asociación con los reticulares pontinos para excitar los músculos antigravitatorios pero su papel específico es controlar selectivamente las señales excitatorias hacia los diferentes músculos antigravitatorios para mantener el equilibrio en respuesta a señales provenientes del aparato vestibular.

Es el fascículo espinal lateral el encargado de inervar las motoneuronas de los músculos extensores paravertebrales y proximales de los miembros mediante algunas sinapsis directas con motoneuronas α aunque la mayoría son a través de interneuronas. Por este contacto directo esta vía es más rápida que la retículoespinal. Este fascículo, asociado al haz retículoespinalpontino permite una extensión más fisiológica. El fascículo medial a diferencia del lateral, sólo llega al nivel cervical y torácico superior e interviene en los reflejos vestibulares del cuello.

Es importante señalar que la corteza cerebral no tiene proyecciones directas a los núcleos vestibulares por lo que los mecanismos corticales no actúan sobre este fascículo. Somos conscientes de nuestro equilibrio pero no tenemos control voluntario sobre él. Por eso es desastroso usar la corteza para este fin ya que sólo enseñaremos a fijar. Esto no quiere decir que no hay que prestar atención a la postura. Si tenemos una posición muy asimétrica sentados o con demasiada flexión, es conveniente si es posible adoptar una postura mejor para que el SNC reciba mejores aferencias y los músculos no se acostumbren a una longitud que no es la óptima.

También son funciones suyas el enderezamiento contra la gravedad y las reacciones de protección. El aparato vestibular recibe dos tipos de señales diferentes:

– Las máculas del utrículo y del sáculo detectan la orientación de la cabeza con respecto a la gravedad (aceleración y gravedad). Se encargan sobre todo del equilibrio estático. El sáculo es importante para equilibrio cuando la persona está recostada y el utrículo funciona con extrema efectividad para mantener el equilibrio adecuado cuando la cabeza se encuentra en posición casi vertical. A medida que se inclina la detección de la orientación cefálica por el sentido vestibular se hace más pobre. Por ello será importante que el paciente sea capaz de mantener la cabeza en esta posición y, por ejemplo, no la pierda con cada reacción de enderezamiento.

– Los canales semicirculares informan al SNC de las modificaciones en velocidad y dirección de la rotación del cabeza en los tres planos. Trabajan en relación con el lóbulo flóculonodular del cerebelo y tienen una función más predictiva en el mantenimiento del equilibrio dinámico (cambio rápidos en el movimiento).
Para normalizar el tono de nuestros pacientes realizaremos desplazamientos selectivos de la columna vertebral en relación a la base de apoyo y tendremos en cuenta las aferencias de este sistema:

– Aferencias vestibulares. Por ello debemos tener en cuenta la posición de la cabeza con respecto a la gravedad y al tronco. El conocimiento de la posición de la cabeza en relación al medio ambiente es importante para la estabilidad de la visión y el de su posición con respecto al resto del cuerpo lo es para mantener la postura erecta.

– Aferencias propioceptivas. La información más importante para el equilibrio es la de los receptores articulares del cuello por ello será importante que la columna vertebral a este nivel se encuentre libre. También son importantes las plantas de los pies para informar del reparto del peso.

– Aferencias visuales. Son muy importantes ya que después de la destrucción completa de las otras dos aferencias, se pueden usar con efectividad los mecanismos visuales para mantener el equilibrio.

Concluyendo, los sistemas descendentes que se originan en el tronco encefálico son los responsables de integrar la información sensitiva vestibular, somatosensorial y visual para ajustar la actividad refleja de la médula espinal fundamental para los movimientos básicos de dirección del cuerpo y el control de la postura. Se trata del núcleo vestibular y la formación reticular que son responsables de gran parte de la estabilidad postural, prerrequisito de cualquier movimiento. En cualquier caso ya sabemos que son muchos los sistemas y niveles del SNC encargados de la estabilidad postural y muchas las aferencias que podemos utilizar para influir en ellos.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

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Nuevo artículo: “El Control Postural. Parte I”

Hoy Jueves, os queremos dejar un nuevo artículo escrito por nuestra fisioterapeuta y gran colaboradora Beatriz Tierno Tierno. Una vez más, agradecer a Beatriz su gran ayuda y colaboración en este blog.

Aquí os dejamos la primera parte, esperamos que la disfrutéis!!

EL CONTROL POSTURAL. PARTE I.

¿Qué es antes, postura o movimiento?

Es una pregunta que los terapeutas nos hacemos frecuentemente. Y al final parece claro que la postura es un prerrequisito para el movimiento ya que además, por el principio de Henemann, son la motoneuronas que inervan los músculos axiales posturales las primeras en reclutarse al ser las más pequeñas. También tenemos claro que a través de ella podemos facilitar el movimiento. Sin embargo, solemos olvidar que a través del movimiento se puede facilitar la postura.

¿Y qué es más importante, la postura o el movimiento?

Pues esta distinción es más teórica que práctica. En realidad la postura es el movimiento en su mínima amplitud, nunca debe ser rígida. No hay postura sin un leve movimiento de oscilación (pequeñas reacciones de equilibrio) y no hay movimiento de una parte del cuerpo sin el soporte postural de otras partes. Si la postura se vuelve rígida hablamos de fijación en lugar de estabilidad postural. De todos modos, para hacernos una idea de la importancia de la postura es interesante saber que la mayor parte del día la dedicamos a mantenernos en una postura y sólo un poquito del día a movernos. La mayor parte del tiempo la actividad de las neuronas del asta ventral mantiene más que cambia la longitud y tensión muscular (1)

Pero, ¿qué es la postura?

Es la posición relativa de las diferentes partes del cuerpo con respecto a sí mismas (relación egocéntrica) y al medioambiente (relación exocéntrica) y al campo gravitatorio (relación geocéntrica)(2).

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Como ya hemos señalado esta posición no debe ser fija o rígida y encadenarnos en una pose, sino estable para permitir el movimiento y libre para poder adaptarse rápidamente a otro requerimiento.

Por ello nuestro sistema postural tiene que encargarse de varias funciones:

– Mantener una posición constante (equilibrio) en presencia de la gravedad.
– Generar respuestas que anticipen los movimientos voluntarios en la dirección deseada.
– Ser adaptativo.

Aunque el mecanismo estático (tónico) de reflejo miotático en los extensores fisiológicos (antigravitatorios) es fundamental para el mantenimiento de la postura (3), todas estas funciones variadas del sistema postural no pueden explicarse sin más mediante la sumación de reflejos. El control periférico a cargo de los husos y órganos tendinosos de Golgi sólo puede explicar una parte del control postural (4). Para imaginar la complejidad de este control, basta saber que implica la integración funcional significativa de muchos sistemas nerviosos diferentes, incluidos los asociados a la cognición(2).

Veamos más detalladamente cada una de estas funciones:

  • MANTENER UNA POSICIÓN CONSTANTE EN PRESENCIA DE LA GRAVEDAD

Para mantener esta posición constante, el sistema postural genera movimientos en respuesta a señales sensitivas que indican una alteración postural ya existente (5). Algunas de estas respuestas son innatas mientras que otras han de aprenderse. Se trata del rápido control por retroalimentación de la vía vestíbuloespinal (2).

  • GENERAR RESPUESTAS QUE ANTICIPEN LOS MOVIMIENTOS VOLUNTARIOS

El movimiento voluntario puede perturbar el equilibrio postural, pero el conocimiento de ésto está integrado en un programa motor que se utiliza para contrarrestar el desequilibrio. Se trata del sistema de anticipación voluntaria del tono postural: el sistema córticoretículoespinal. Estas respuestas primero se aprenden pero finalmente operan de manera automática y son desencadenadas por movimientos intencionados específicos. La formación reticular mantiene la postura analizando lo que sucede durante la actividad motora voluntaria.

  • EL CONTROL POSTURAL DEBE SER ADAPTATIVO.

Algunos pacientes no tienen prácticamente postura pero la mayoría sí tienen una postura siendo su problema principal el que están fijados sin poder salir de ella para adoptar nuevas posturas que les permitan ser más eficaces en sus gestos. No sólo el movimiento ha de ser selectivo y variable. Es necesario que el control postural se pueda adaptar a comportamientos específicos dependiendo del contexto funcional. Para este control postural adaptativo se precisa un cerebelo intacto (2), entre otras estructuras como los ganglios basales o la oliva inferior.

Este control postural como todo el Sistema Nervioso Central (SNC), es plástico porque conserva su estado adaptado y es adaptativo porque tiende a satisfacer la nueva demanda funcional. Una vez establecido un cambio en la ganancia, la condición normal no puede reestablecerse más que mediante una readaptación activa por aprendizaje motor. Este aprendizaje normalmente es implícito (5).

Ya hemos visto algunos sistemas que intervienen en el control de la postura pero aún no hemos mencionado uno muy importante: el sistema de representación interna (perceptual) desempeña un papel dominante en el control postural. Si el paciente no sabe cómo es su cuerpo y cómo se encuentra, no tendrá control sobre su postura. Son los pacientes que están al lado de sí mismos. Por eso les ayudamos a sentir su cuerpo porque si no, además, pueden aumentar su tono muscular en ese intento de sentir el estado de su cuerpo.

Por último, la corteza cerebral también participa en el control postural. La corteza premotora contiene patrones de movimiento que comprenden grupos musculares que ejecutan tareas específicas como ubicar en una posición los hombros y los brazos para que las manos queden adecuadamente orientadas para la tarea (5).

Es posible que la corteza motora suplementaria funcione asociada con la premotora para proporcionar movimientos de actitudes, es decir, la estabilidad adecuada que permita el movimiento. Sin embargo, es principalmente la corteza motora primaria y la premotora a través de su haz ventral, la que más influye en el control de la postura. Lo hace directamente a través de conexiones directas con las motoneuronas que se encargan de ella e indirectamente a través de su control sobre las estructuras troncoencefálicas. Las neuronas de la corteza inician tanto el movimiento de la extremidad contralateral como los ajustes posturales principalmente ipsilaterales para mantener la estabilidad postural (6).

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

 

Artículo: ¿Y cómo puedo estimular sensitivamente una mano?

Algunos pacientes con patologías neurológicas pueden presentar alteraciones en la sensibilidad. Todos sabemos, que la sensibilidad influye y es influida por el movimiento, y que “movemos lo que sentimos, y sentimos lo que movemos” (Bettina Paeth).

También sabemos que la sensibilidad influye y es influida por la alineación, el tono, el movimiento y las secuencias y/o patrones de movimiento. La información aferente es importante para permitir y modular un preciso feedforward y feedback para el movimiento. Los inputs sensoriales también influyen en nuestra percepción y en consecuencia en nuestro esquema corporal.

Si nos centramos en la función de manipulación, todos sabemos que la información sensorial es necesaria para poder llevar a cabo esta función y poder así adecuarnos al peso, tamaño, volumen o textura de un objeto, así como realizar ajustes anticipatorios para poder coger ese objeto.

Existen estudios que demuestran que una alteración sensitiva en las manos, puede producir movimientos poco precisos, pobres o descoordinados.

Todas estas alteraciones sensitivas repercuten en nuestra recuperación funcional y en el desarrollo de nuestras AVD (Actividades de la Vida Diaria).

¿Y… cómo podemos estimular sensitivamente una mano?

Habrá que valorar qué tipo de sensibilidad está afectada y el grado de alteración de la misma, (en ocasiones, está afectada la sensibilidad propioceptiva en ausencia de las otras modalidades). Sin embargo y en nuestra vida diaria, es muy difícil separar la sensibilidad superficial de la profunda, ya que prácticamente en la mayoría de las ocasiones, se experimentansimultáneamente.

En esta entrada, os queremos proporcionar algunas formas para que podáis estimular a nivel sensorial y propioceptivo una mano.

El tratamiento consiste en estimular los receptores sensitivos y propioceptivos. En el caso de la sensibilidad profunda, utilizaremos compresiones, tracciones o descoaptaciones, presiones, vibración y estímulos de apoyo sobre las manos, así como objetos de diferentes pesos y volúmenes.

Para la sensibilidad superficial podemos utilizar estímulos táctiles y de presión con ayuda de un palito, haciendo movimiento de atornillado y de rasgado, roces, contactos, utilizar un cepillo, diferentes superficies, texturas y materiales. Se pueden utilizar objetos de diferentes formas, tamaños y texturas para su discriminación.

Dibujo 2

Es importante producir una sumación temporal y espacial de estímulos para aumentar la sensibilidad. También es importante tener en cuenta la variabilidad de los inputs para evitar su adaptación, así como el tiempo, velocidad, modalidad e intensidad de la información proporcionada.

Podemos utilizar diferentes técnicas y conceptos para mejorar la sensibilidad, como el concepto Bobath, Perfetti, Affolter… entre muchas otras. En algunas ocasiones es necesario el uso de la “Constraint Therapy” o de la “Terapia por restricción del lado sano” para poder aumentar la representación cortical del miembro superior afecto en nuestro cerebro, inhibiendo el lado sano. Así conseguiríamos una mayor integración de este brazo y de esa mano en sus actividades de la vida diaria.

Ahora vamos a imaginar que tenemos una mano hipotónica e hiposensible. En este caso, empezaremos a estimular por el lado cubital de la mano con ayuda de un palito, haciendo movimiento de atornillado y de rasgado. Comenzaremos por este lado porque es el que proporciona estabilidad a la mano. Por lo tanto, estimularemos:

Dibujo 

1.- Eminencia hipotenar.

2.- Peinaremos las áreas entre los metacarpos y los dedos.

3.- Eminencia tenar.

4.- Pulpejos de los dedos.

Los pulpejos de los dedos los estimularemos, en la siguiente secuencia: índice (es el dedo que más siente), pulgar, dedo medio, meñique y anular. Esta secuencia varía dependiendo de los autores, cierto es que debemos primero estimular el dedo índice porque es el dedo que más receptores sensitivos tiene y por tanto que más posibilidades de sentir presenta.

Una mano que presenta hiposensibilidad e hipotonía le debe seguir un movimiento activo: así después de estimular la eminencia hipotenar moveremos activamente el lado cubital por una superficie rugosa, estimularemos la posición lumbrical de la mano, sujetaremos y moveremos activamente objetos cotidianos de diferentes formas, tamaños, pesos y consistencias.

Hay que recordar que una mano hipotónica e hiposensible, necesita una adecuada estimulación para permitir integrar ese brazo en sus actividades cotidianas.

Además de la estimulación sensitiva, es importante mantener una buena alineación de las estructuras y de los componentes del movimiento durante la realización de las actividades o de las AVD, porque como hemos comentado al inicio, la sensibilidad influye y es influida por laalineación, el tono, el movimiento y las secuencias y/o patrones de movimiento.

Esperamos que este artículo os pueda proporcionar una pequeña visión de cómo estimular sensorialmente una mano. También os queremos animar a que compartáis vuestra experiencia con todos nosotros…

Yolanda Carretero Serrano. Terapeuta Ocupacional.
Yolanda.carretero@gmail.com

Artículo: “Sistema de clasificación de la función motora gruesa para niños con Parálisis Cerebral”

Hoy Jueves, os queremos dejar un documento editado por la Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría (FESIP). http://www.sefip.org 

Este documento ha sido realizado por R. Palisano, P. Rosenbaum, S. Walter, D. Russell, E. Wood y B. Galuppi, pertenecientes a la “Neurodevelopmental Clinical Research Unit“.

Se trata de un documento que detalla un “sistema de clasificación de la función motora gruesa para niños con Parálisis Cerebral”, antes de los 2 años y hasta los 12.

Este sistema de clasificación se basa en el propio movimiento autoiniciado, con un énfasis particular en la sedestación (control de tronco) y la marcha.

Se definen 5 niveles de clasificación, el criterio se refiere a que las distinciones en la función motora entre los diferentes niveles tienen que ser clínicamente significativas.

Aquí os dejamos el enlace directo a este documento:

http://www.sefip.org/ficheros/documentos/SistemaClasFuncionMotoraGruesaParalisisCerebral.pdf

Fuente imagen: http://ayudaparacarmenylucia.com/?page_id=29

Artículo: “Control Postural. Parte II: Control periférico de la postura”

Hoy Jueves, os queremos dejar la segunda parte de este artículo, escrito por nuestra gran colaboradora, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional Beatriz Tierno Tierno.

Esperamos que lo disfrutéis!

CONTROL POSTURAL. PARTE II.

En el anterior artículo, vimos cuáles son los principales sistemas que controlan la postura, en éste y en el próximo artículo, nos centraremos en los tres más importantes y en nuestra influencia sobre ellos en el tratamiento de pacientes neurológicos. Estos sistemas son el control periférico de la postura, el sistema corticoretículoespinal y el sistema vestibular.

Hoy vamos a tratar el primero de ellos: el control periférico de la postura.

CONTROL PERIFÉRICO DE LA POSTURA

Aunque la médula está capacitada para realizar movimientos simples y también coordinados, su dependencia de estructuras superiores es muy importante en el ser humano al haber adoptado la bipedestación. Por ello, esta es de nuevo una distinción más teórica que práctica.

El reflejo miotático sirve de circuito de retroalimentación antigravitatorio. Por ello (y por el sistema vestibular), será importante pensar la postura del paciente en relación a la gravedad. Cuando se produce un desequilibrio postural, el cuerpo reacciona primero suspendiéndose a los músculos que por su localización y dirección de fibras frenan ese desequilibrio para rápidamente reclutarlos a través del reflejo miotático. Estos músculos deberían reestablecer el equilibrio para pasar de una actitud a otra según las circunstancias para adaptarse al medio. Si por una alteración neurológica, el cuerpo queda fijado en una postura y en un desequilibrio, cada vez más músculos de una cadena de tensión miofascial se irán reclutando. Estos cada vez serán más cortos y estarán más tensos y más rígidos mientras sus antagonistas cada vez estarán más elongados, también más rígidos y con más dificultades para trabajar.

En el caso de los músculos cortos, el acortarlos más mediante una fuerza externa (nuestras manos) produce una disminución de la actividad refleja que les lleva a recuperar su tono normal. Son las técnicas de “ir a la lesión”.

En un segundo tiempo habrá que estirarlos y darles la idea primero de no trabajar en cuerda de arco y después de trabajar con su punto fijo fisiológico en la estática. Los estiramientos musculares pasivos deben ser cuidadosos para no aumentar la actividad del reflejo miotático y siempre serán más eficaces si el paciente los realiza activamente alcanzando primero el control concéntrico para luego poder soltar excéntricamente. La mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente. Cuando un músculo es estirado pasivamente la mayor parte del cambio en la longitud se da en las fibras musculares que son más elásticas que el tendón; cuando se contrae activamente, la fuerza actúa directamente sobre el tendón que aumenta de tensión y comprime el órgano tendinoso de Golgi cuya función es mantener el nivel de fuerza. Este sistema Golgi no es un asa cerrada; las interneuronas Ib también reciben aferencias de receptores cutáneos, articulares, de husos musculares y vías descendentes.

Por tanto, podremos normalizar el tono muscular del paciente a través de estructuras diferentes del músculo como la fascia o la articulación pero sabiendo siempre que la mejor manera de regular el tono postural es el movimiento activo del propio paciente.

Los músculos cortos muy probablemente estarán rígidos y habrá que despegarlos y realizar movilizaciones rotatorias específicas en ellos para desbloquear los puentes cruzados. Es muy importante la contrarrotación ( normalmente rotación externa proximal y rotación interna distal) para conseguir la adecuada estabilidad intramuscular.Para hacer estas movilizaciones, es necesario dar un punto de referencia (mano que estabilice) frente a la que se mueve.

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De nuevo recordamos que la función normal de las neuronas motoras depende de la retroalimentación directa a partir de los propios músculos pero también de la información indirecta procedente de tendones, articulaciones y piel. Por ello las técnicas de trazos cortantes o acordajes fasciales, compresión y distracción articular y presión constante o intermitente de los tendones nos ayudan en la regulación del tono de nuestros pacientes. También son interesantes los golpeteos en las prominencias óseas para aumentar la conciencia corporal y que el músculo disminuya su grado de tensión en el intento de informar al SNC del estado del cuerpo.

En el caso de los músculos largos primero habrá que elongarlos más para despertar la actividad de los husos neuromusculares pero luego habrá que llevarlos a una posición más beneficiosa para poder trabajar. No se trata sólo de acortarlos para facilitar su arranque o encendido, también habrá que realinear las fibras musculares adecuadamente e incluso despegarlas si están rígidas. Entonces buscaremos primero actividad concéntrica específica para aprender estabilidad y en segundo lugar actividad excéntrica para ganar fuerza. Si queremos que el paciente mejore será indispensable que sus músculos débiles (pueden ser los largos pero también los cortos) ganen fuerza. Por ello el entrenamiento de la fuerza, con las adaptaciones necesarias al paciente neurológico ya no está prohibido. Incluso se sabe que a veces los pacientes, por ejemplo, no pueden sobreponerse al patrón flexor del miembro superior por la debilidad de su tríceps.

Para facilitar la actividad de estos músculos débiles, podemos ayudarnos de que si la contracción muscular comprime la piel contra un objeto o superficie, las señales provenientes de los receptores producen mayor excitabilidad de los músculos. Otras maneras de estimular los receptores de la piel y del tejido profundo (Pacinni, Meissner, Merkel, Ruffini) son las presiones en ángulo recto de la piel y el tejido profundo, los golpecitos para estimular los husos y movimientos rápidos (“pulir”) para disminuir el umbral de contracción.

Algo a tener en cuenta en los pacientes neurológicos es que muchas veces aparece debilidad central en los músculos antigravitatorios tónicos y los músculos fásicos normalmente encargados del movimiento deben cambiar de rol y ocuparse de la postura por lo que acaban cambiando su constitución y bioquímica para adaptarse al nuevo requerimiento. Pues bien, en nuestras manos está cambiar de nuevo el requerimiento pueden volver a ser músculos fásicos. Es la plasticidad muscular. Si cambia la inervación de un músculo, cambia el músculo. Las neuronas modifican el fenotipo muscular como consecuencia de la actividad sináptica (experiencia) y esto podría constituir la base del aprendizaje y la memoria.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

Artículo: “El Control Postural. Parte I”

Hoy Jueves, os queremos dejar un artículo escrito por nuestra fisioterapeuta y gran colaboradora Beatriz Tierno Tierno. Una vez más, agradecer a Beatriz su gran ayuda y colaboración en este blog.

Aquí os dejamos la primera parte, esperamos que la disfrutéis!!

EL CONTROL POSTURAL. PARTE I.

¿Qué es antes, postura o movimiento?

Es una pregunta que los terapeutas nos hacemos frecuentemente. Y al final parece claro que la postura es un prerrequisito para el movimiento ya que además, por el principio de Henemann, son la motoneuronas que inervan los músculos axiales posturales las primeras en reclutarse al ser las más pequeñas. También tenemos claro que a través de ella podemos facilitar el movimiento. Sin embargo, solemos olvidar que a través del movimiento se puede facilitar la postura.

¿Y qué es más importante, la postura o el movimiento?

Pues esta distinción es más teórica que práctica. En realidad la postura es el movimiento en su mínima amplitud, nunca debe ser rígida. No hay postura sin un leve movimiento de oscilación (pequeñas reacciones de equilibrio) y no hay movimiento de una parte del cuerpo sin el soporte postural de otras partes. Si la postura se vuelve rígida hablamos de fijación en lugar de estabilidad postural. De todos modos, para hacernos una idea de la importancia de la postura es interesante saber que la mayor parte del día la dedicamos a mantenernos en una postura y sólo un poquito del día a movernos. La mayor parte del tiempo la actividad de las neuronas del asta ventral mantiene más que cambia la longitud y tensión muscular (1)

Pero, ¿qué es la postura?

Es la posición relativa de las diferentes partes del cuerpo con respecto a sí mismas (relación egocéntrica) y al medioambiente (relación exocéntrica) y al campo gravitatorio (relación geocéntrica)(2).

 

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Fuente imagen:   www.creceroperecer.com

Como ya hemos señalado esta posición no debe ser fija o rígida y encadenarnos en una pose, sino estable para permitir el movimiento y libre para poder adaptarse rápidamente a otro requerimiento.

Por ello nuestro sistema postural tiene que encargarse de varias funciones:

– Mantener una posición constante (equilibrio) en presencia de la gravedad.
– Generar respuestas que anticipen los movimientos voluntarios en la dirección deseada.
– Ser adaptativo.

Aunque el mecanismo estático (tónico) de reflejo miotático en los extensores fisiológicos (antigravitatorios) es fundamental para el mantenimiento de la postura (3), todas estas funciones variadas del sistema postural no pueden explicarse sin más mediante la sumación de reflejos. El control periférico a cargo de los husos y órganos tendinosos de Golgi sólo puede explicar una parte del control postural (4). Para imaginar la complejidad de este control, basta saber que implica la integración funcional significativa de muchos sistemas nerviosos diferentes, incluidos los asociados a la cognición(2).

Veamos más detalladamente cada una de estas funciones:

  • MANTENER UNA POSICIÓN CONSTANTE EN PRESENCIA DE LA GRAVEDAD

Para mantener esta posición constante, el sistema postural genera movimientos en respuesta a señales sensitivas que indican una alteración postural ya existente (5). Algunas de estas respuestas son innatas mientras que otras han de aprenderse. Se trata del rápido control por retroalimentación de la vía vestíbuloespinal (2).

  • GENERAR RESPUESTAS QUE ANTICIPEN LOS MOVIMIENTOS VOLUNTARIOS

El movimiento voluntario puede perturbar el equilibrio postural, pero el conocimiento de ésto está integrado en un programa motor que se utiliza para contrarrestar el desequilibrio. Se trata del sistema de anticipación voluntaria del tono postural: el sistema córticoretículoespinal. Estas respuestas primero se aprenden pero finalmente operan de manera automática y son desencadenadas por movimientos intencionados específicos. La formación reticular mantiene la postura analizando lo que sucede durante la actividad motora voluntaria.

  • EL CONTROL POSTURAL DEBE SER ADAPTATIVO.

Algunos pacientes no tienen prácticamente postura pero la mayoría sí tienen una postura siendo su problema principal el que están fijados sin poder salir de ella para adoptar nuevas posturas que les permitan ser más eficaces en sus gestos. No sólo el movimiento ha de ser selectivo y variable. Es necesario que el control postural se pueda adaptar a comportamientos específicos dependiendo del contexto funcional. Para este control postural adaptativo se precisa un cerebelo intacto (2), entre otras estructuras como los ganglios basales o la oliva inferior.

 

Imagen1

Este control postural como todo el Sistema Nervioso Central (SNC), es plástico porque conserva su estado adaptado y es adaptativo porque tiende a satisfacer la nueva demanda funcional. Una vez establecido un cambio en la ganancia, la condición normal no puede reestablecerse más que mediante una readaptación activa por aprendizaje motor. Este aprendizaje normalmente es implícito (5).

Ya hemos visto algunos sistemas que intervienen en el control de la postura pero aún no hemos mencionado uno muy importante: el sistema de representación interna (perceptual) desempeña un papel dominante en el control postural. Si el paciente no sabe cómo es su cuerpo y cómo se encuentra, no tendrá control sobre su postura. Son los pacientes que están al lado de sí mismos. Por eso les ayudamos a sentir su cuerpo porque si no, además, pueden aumentar su tono muscular en ese intento de sentir el estado de su cuerpo.

Por último, la corteza cerebral también participa en el control postural. La corteza premotora contiene patrones de movimiento que comprenden grupos musculares que ejecutan tareas específicas como ubicar en una posición los hombros y los brazos para que las manos queden adecuadamente orientadas para la tarea (5).

Es posible que la corteza motora suplementaria funcione asociada con la premotora para proporcionar movimientos de actitudes, es decir, la estabilidad adecuada que permita el movimiento. Sin embargo, es principalmente la corteza motora primaria y la premotora a través de su haz ventral, la que más influye en el control de la postura. Lo hace directamente a través de conexiones directas con las motoneuronas que se encargan de ella e indirectamente a través de su control sobre las estructuras troncoencefálicas. Las neuronas de la corteza inician tanto el movimiento de la extremidad contralateral como los ajustes posturales principalmente ipsilaterales para mantener la estabilidad postural (6).

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

Nuevo artículo: “El Control Postural. Parte I”

Hoy Jueves, os queremos dejar un nuevo artículo escrito por nuestra fisioterapeuta y gran colaboradora Beatriz Tierno Tierno. Una vez más, agradecer a Beatriz su gran ayuda y colaboración en este blog.

Aquí os dejamos la primera parte, esperamos que la disfrutéis!!

EL CONTROL POSTURAL. PARTE I.

¿Qué es antes, postura o movimiento?

Es una pregunta que los terapeutas nos hacemos frecuentemente. Y al final parece claro que la postura es un prerrequisito para el movimiento ya que además, por el principio de Henemann, son la motoneuronas que inervan los músculos axiales posturales las primeras en reclutarse al ser las más pequeñas. También tenemos claro que a través de ella podemos facilitar el movimiento. Sin embargo, solemos olvidar que a través del movimiento se puede facilitar la postura.

¿Y qué es más importante, la postura o el movimiento?

Pues esta distinción es más teórica que práctica. En realidad la postura es el movimiento en su mínima amplitud, nunca debe ser rígida. No hay postura sin un leve movimiento de oscilación (pequeñas reacciones de equilibrio) y no hay movimiento de una parte del cuerpo sin el soporte postural de otras partes. Si la postura se vuelve rígida hablamos de fijación en lugar de estabilidad postural. De todos modos, para hacernos una idea de la importancia de la postura es interesante saber que la mayor parte del día la dedicamos a mantenernos en una postura y sólo un poquito del día a movernos. La mayor parte del tiempo la actividad de las neuronas del asta ventral mantiene más que cambia la longitud y tensión muscular (1)

Pero, ¿qué es la postura?

Es la posición relativa de las diferentes partes del cuerpo con respecto a sí mismas (relación egocéntrica) y al medioambiente (relación exocéntrica) y al campo gravitatorio (relación geocéntrica)(2).

 

https://i1.wp.com/www.creceroperecer.com/wp-content/uploads/2012/04/equilibrio.png

Fuente imagen:   www.creceroperecer.com

Como ya hemos señalado esta posición no debe ser fija o rígida y encadenarnos en una pose, sino estable para permitir el movimiento y libre para poder adaptarse rápidamente a otro requerimiento.

Por ello nuestro sistema postural tiene que encargarse de varias funciones:

– Mantener una posición constante (equilibrio) en presencia de la gravedad.
– Generar respuestas que anticipen los movimientos voluntarios en la dirección deseada.
– Ser adaptativo.

Aunque el mecanismo estático (tónico) de reflejo miotático en los extensores fisiológicos (antigravitatorios) es fundamental para el mantenimiento de la postura (3), todas estas funciones variadas del sistema postural no pueden explicarse sin más mediante la sumación de reflejos. El control periférico a cargo de los husos y órganos tendinosos de Golgi sólo puede explicar una parte del control postural (4). Para imaginar la complejidad de este control, basta saber que implica la integración funcional significativa de muchos sistemas nerviosos diferentes, incluidos los asociados a la cognición(2).

Veamos más detalladamente cada una de estas funciones:

  • MANTENER UNA POSICIÓN CONSTANTE EN PRESENCIA DE LA GRAVEDAD

Para mantener esta posición constante, el sistema postural genera movimientos en respuesta a señales sensitivas que indican una alteración postural ya existente (5). Algunas de estas respuestas son innatas mientras que otras han de aprenderse. Se trata del rápido control por retroalimentación de la vía vestíbuloespinal (2).

  • GENERAR RESPUESTAS QUE ANTICIPEN LOS MOVIMIENTOS VOLUNTARIOS

El movimiento voluntario puede perturbar el equilibrio postural, pero el conocimiento de ésto está integrado en un programa motor que se utiliza para contrarrestar el desequilibrio. Se trata del sistema de anticipación voluntaria del tono postural: el sistema córticoretículoespinal. Estas respuestas primero se aprenden pero finalmente operan de manera automática y son desencadenadas por movimientos intencionados específicos. La formación reticular mantiene la postura analizando lo que sucede durante la actividad motora voluntaria.

  • EL CONTROL POSTURAL DEBE SER ADAPTATIVO.

Algunos pacientes no tienen prácticamente postura pero la mayoría sí tienen una postura siendo su problema principal el que están fijados sin poder salir de ella para adoptar nuevas posturas que les permitan ser más eficaces en sus gestos. No sólo el movimiento ha de ser selectivo y variable. Es necesario que el control postural se pueda adaptar a comportamientos específicos dependiendo del contexto funcional. Para este control postural adaptativo se precisa un cerebelo intacto (2), entre otras estructuras como los ganglios basales o la oliva inferior.

 

Imagen1

Este control postural como todo el Sistema Nervioso Central (SNC), es plástico porque conserva su estado adaptado y es adaptativo porque tiende a satisfacer la nueva demanda funcional. Una vez establecido un cambio en la ganancia, la condición normal no puede reestablecerse más que mediante una readaptación activa por aprendizaje motor. Este aprendizaje normalmente es implícito (5).

Ya hemos visto algunos sistemas que intervienen en el control de la postura pero aún no hemos mencionado uno muy importante: el sistema de representación interna (perceptual) desempeña un papel dominante en el control postural. Si el paciente no sabe cómo es su cuerpo y cómo se encuentra, no tendrá control sobre su postura. Son los pacientes que están al lado de sí mismos. Por eso les ayudamos a sentir su cuerpo porque si no, además, pueden aumentar su tono muscular en ese intento de sentir el estado de su cuerpo.

Por último, la corteza cerebral también participa en el control postural. La corteza premotora contiene patrones de movimiento que comprenden grupos musculares que ejecutan tareas específicas como ubicar en una posición los hombros y los brazos para que las manos queden adecuadamente orientadas para la tarea (5).

Es posible que la corteza motora suplementaria funcione asociada con la premotora para proporcionar movimientos de actitudes, es decir, la estabilidad adecuada que permita el movimiento. Sin embargo, es principalmente la corteza motora primaria y la premotora a través de su haz ventral, la que más influye en el control de la postura. Lo hace directamente a través de conexiones directas con las motoneuronas que se encargan de ella e indirectamente a través de su control sobre las estructuras troncoencefálicas. Las neuronas de la corteza inician tanto el movimiento de la extremidad contralateral como los ajustes posturales principalmente ipsilaterales para mantener la estabilidad postural (6).

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

Fisioterapeuta. Terapeuta Ocupacional. Docente. Formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

beatriztiernotierno@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA

1. Bear M.F., Connors B.W y Paradiso M.D (2002), 4º edición. Neurociencia: Explorando el cerebro. Masson:Barcelona.
2. Kandel E.R, Jessell, T. M y Schwartz J.M (2001). Principios de neurociencia. 4ª edición. Mc-Graw Hill-interamericana: Madrid
3. Cardinalli D.P (1992). Manual de neurofifiología. 1ª edición. Díaz de Santos S.A: Madrid
4. Apuntes de fisioterapia neurológica del adulto de Andrés Lloves (2006). universidad Europea de Madrid: Madrid
5. Guyton A.C (1997). Anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. 2ª edición. Panamericana: Madrid.
6. Purves D (2001). Invitación a la neurociencia. 1ª edición. Panamericana: Madrid.

Nuevo artículo: ¿Y cómo puedo estimular sensitivamente una mano?

Algunos pacientes con patologías neurológicas pueden presentar alteraciones en la sensibilidad. Todos sabemos, que la sensibilidad influye y es influida por el movimiento, y que “movemos lo que sentimos, y sentimos lo que movemos” (Bettina Paeth).

También sabemos que la sensibilidad influye y es influida por la alineación, el tono, el movimiento y las secuencias y/o patrones de movimiento. La información aferente es importante para permitir y modular un preciso feedforward y feedback para el movimiento. Los inputs sensoriales también influyen en nuestra percepción y en consecuencia en nuestro esquema corporal.

Si nos centramos en la función de manipulación, todos sabemos que la información sensorial es necesaria para poder llevar a cabo esta función y poder así adecuarnos al peso, tamaño, volumen o textura de un objeto, así como realizar ajustes anticipatorios para poder coger ese objeto.

Existen estudios que demuestran que una alteración sensitiva en las manos, puede producir movimientos poco precisos, pobres o descoordinados.

Todas estas alteraciones sensitivas repercuten en nuestra recuperación funcional y en el desarrollo de nuestras AVD (Actividades de la Vida Diaria).

¿Y… cómo podemos estimular sensitivamente una mano?

Habrá que valorar qué tipo de sensibilidad está afectada y el grado de alteración de la misma, (en ocasiones, está afectada la sensibilidad propioceptiva en ausencia de las otras modalidades). Sin embargo y en nuestra vida diaria, es muy difícil separar la sensibilidad superficial de la profunda, ya que prácticamente en la mayoría de las ocasiones, se experimentan simultáneamente.

En esta entrada, os queremos proporcionar algunas formas para que podáis estimular a nivel sensorial y propioceptivo una mano.

El tratamiento consiste en estimular los receptores sensitivos y propioceptivos. En el caso de la sensibilidad profunda, utilizaremos compresiones, tracciones o descoaptaciones, presiones, vibración y estímulos de apoyo sobre las manos, así como objetos de diferentes pesos y volúmenes.

Para la sensibilidad superficial podemos utilizar estímulos táctiles y de presión con ayuda de un palito, haciendo movimiento de atornillado y de rasgado, roces, contactos, utilizar un cepillo, diferentes superficies, texturas y materiales. Se pueden utilizar objetos de diferentes formas, tamaños y texturas para su discriminación.

Dibujo 2

Es importante producir una sumación temporal y espacial de estímulos para aumentar la sensibilidad. También es importante tener en cuenta la variabilidad de los inputs para evitar su adaptación, así como el tiempo, velocidad, modalidad e intensidad de la información proporcionada.

Podemos utilizar diferentes técnicas y conceptos para mejorar la sensibilidad, como el concepto Bobath, Perfetti, Affolter… entre muchas otras. En algunas ocasiones es necesario el uso de la “Constraint Therapy” o de la “Terapia por restricción del lado sano” para poder aumentar la representación cortical del miembro superior afecto en nuestro cerebro, inhibiendo el lado sano. Así conseguiríamos una mayor integración de este brazo y de esa mano en sus actividades de la vida diaria.

Ahora vamos a imaginar que tenemos una mano hipotónica e hiposensible. En este caso, empezaremos a estimular por el lado cubital de la mano con ayuda de un palito, haciendo movimiento de atornillado y de rasgado. Comenzaremos por este lado porque es el que proporciona estabilidad a la mano. Por lo tanto, estimularemos:

Dibujo 

1.- Eminencia hipotenar.

2.- Peinaremos las áreas entre los metacarpos y los dedos.

3.- Eminencia tenar.

4.- Pulpejos de los dedos.

Los pulpejos de los dedos los estimularemos, en la siguiente secuencia: índice (es el dedo que más siente), pulgar, dedo medio, meñique y anular. Esta secuencia varía dependiendo de los autores, cierto es que debemos primero estimular el dedo índice porque es el dedo que más receptores sensitivos tiene y por tanto que más posibilidades de sentir presenta.

Una mano que presenta hiposensibilidad e hipotonía le debe seguir un movimiento activo: así después de estimular la eminencia hipotenar moveremos activamente el lado cubital por una superficie rugosa, estimularemos la posición lumbrical de la mano, sujetaremos y moveremos activamente objetos cotidianos de diferentes formas, tamaños, pesos y consistencias.

Hay que recordar que una mano hipotónica e hiposensible, necesita una adecuada estimulación para permitir integrar ese brazo en sus actividades cotidianas.

Además de la estimulación sensitiva, es importante mantener una buena alineación de las estructuras y de los componentes del movimiento durante la realización de las actividades o de las AVD, porque como hemos comentado al inicio, la sensibilidad influye y es influida por la alineación, el tono, el movimiento y las secuencias y/o patrones de movimiento.

Esperamos que este artículo os pueda proporcionar una pequeña visión de cómo estimular sensorialmente una mano. También os queremos animar a que compartáis vuestra experiencia con todos nosotros…

Yolanda Carretero Serrano. Terapeuta Ocupacional.
Yolanda.carretero@gmail.com

¿Cómo hacer sentir cuando está alterada esa capacidad?

¿Influye mucho la sensibilidad en el movimiento? ¿Qué pasa cuando un paciente puede mover pero no siente que lo hace?

Movemos lo que sentimos, sentimos lo que movemos, así lo citaba Bettina Paeh en su libro Experiencias con el concepto Bobath. Con este planteamiento , me gustaría seguir abordando el tema que comenzó en el anterior artículo sobre la estimulación sensitiva, y cómo influye en el movimiento. Para ello, expondré un caso que estoy tratando actualmente. La paciente  presenta como secuela secundaria a un ictus, hemiparesia derecha, se encuentra en la fase subaguda de la enfermedad, ha empezado a tener algo de movimiento en brazo y mano. Con respecto a su estado cognitivo, presenta gran afectación, entre sus déficits se pueden destacar, dificultades atencionales, apraxia y alteración en memoria reciente. Resulta difícil la comunicación puesto que presenta afectación a nivel expresivo y comprensivo.  En los últimos días, ha empezado a mostrar mucho dolor en su miembro superior afecto, muestra bastante rechazo y huye de cualquier contacto que puedan ejercer sobre él.  ¿Cómo abordar en este caso el tratamiento? , existen muchas dificultades de comprensión y un nivel muy alto de ansiedad ante la movilidad de su brazo.

mano texturas

Mis objetivos en las últimas sesiones de rehabilitación, se han centrado en disminuir esa ansiedad, dolor y rechazo hacia su brazo afecto. Por lo que he intentado trabajar mucho la sensibilidad,  he utilizado diferentes texturas, la mayoría de tacto suave,  pueden ser de material como terciopelo, una manopla de baño, un trapito. Los movimientos a lo largo de su miembro superior han sido lentos para disminuir la tensión, y en este caso, los he aplicado de distal a proximal. Es importante que en todo momento, se anticipe lo que vas a realizar a la paciente, por ejemplo: “¿Este es tu brazo derecho verdad?, voy a pasar una manopla por tu brazo, ¿ podrías tocarla?.. Entonces dejo que la sienta en su brazo sano y que la toque. Si su estado cognitivo lo permite, se trata de utilizar diferentes texturas y que las reconozca. Hacer que note la manopla en su brazo sano, ayuda a reconocer el estímulo, diferenciarlo, y nos puede ayudar a que no lo considere como agresivo.

Otro de los aspectos que he trabajado son la percepción del entorno, la percepción de sí misma y de su esquema corporal. La información del entorno, se recibe a través de diferentes sistemas sensoriales como la vista, oído, olfato, tacto.. Para que se produzca una interacción, debe haber un contacto con el entorno, a la vez éste, influye sobre la percepción.

Centrándome en este caso, a través de una guía táctil (mis manos sobre sus manos), escojo una actividad de la vida diaria, por ejemplo “ponerse crema”, es una actividad bilateral que nos puede servir de mucha ayuda, si su brazo sano estimula táctilmente con crema, sobre el brazo parético, la información sensitiva que trasmite su brazo,hace que tome mayor conciencia y activación sensorial, además de la importancia de darle un papel activo en el tratamiento.

Para que se produzca un aprendizaje sensitivo-motor, he seguido los principios de repetición con variación, es decir, he seguido las mismas pautas, intentando no repetir exactamente las mismas actividades y variando los estímulos.

Los ejemplos expuestos, son sólo un pequeño resumen de la terapia que he seguido durante las últimas semanas. Los resultados que he obtenido han sido muy positivos, los niveles de ansiedad y de rechazo sobre su brazo afecto han disminuido, y ha mejorado el dolor que presentaba.

El objetivo de este artículo es compartir de forma práctica y sencilla nuestra experiencia clínica diaria. Esta información es complementaria, por lo que no sustituye la formación específica, las bases de las técnicas actuales y los conocimientos profesionales adquiridos en la especialización del campo. Las técnicas utilizadas en las que me he basado, han demostrado tener evidencia científica, puedo destacar entre ellas, Perfetti, Affolter, aprendizaje motor orientado a tareas..

Autora: Pilar Rodríguez Pérez

Para cualquier duda o información podéis contactar conmigo en: pilar.terapeutaocupacional@gmail.com