¿SABES LO QUE ES LA FISETINA Y COMO INFLUYE EN EL RIESGO DE PADECER ALZHEIMER?

fisetina y fresas

Ahora que ya estamos en primavera y están llegando a nuestras fruterías ya las fresas de temporada es un buen momento para recordar que alimentos pueden ayudarnos a prevenir la Demencia.

Investigadores del “Salk Institute for Byological Studies” acaban de publicar una serie de estudios evaluando la actividad del flavonoide llamado fisetina.

La fisetina se encuentra en altas concentraciones en las fresas, aunque también la contienen las manzanas, caquis, y en menor proporción las uvas, kiwis, tomates, cebollas y pepinos.

Mejora la actividad del proteosoma, promoviendo la supervivencia de las células nerviosas, aspecto éste de gran interés en el Parkinson o la Demencia.

Inhibe la producción de citoquinas inflamatorias y del Factor de necrosis Kappa B, que es un regulador central que cuándo se activa estimula la inflamación.

Ha demostrado disminuir los daños cerebrales en animales tras infartos. “Modulation of multiple pathways involved in the maintenance of neural function during aging by fisetin”. Genes Nutrition 2009.

Nuevas investigaciones han demostrados efectos en la protección de la memoria en ratones con demencia tipo Alzheimer.

A unos ratones de tres meses de edad les añadían fisetina en su alimentación y a otros no. En el estudio a los nueve meses de la prueba del laberinto, un test que sirve para analizar la memoria de los ratones, los que no habían tomado fisetina presentaron peores resultados.

En los ratones diagnosticados de demencia las vías interneuronales estaban desactivadas, con patrones inflamatorios presentes. Al observar las interconexiones de los ratones suplementados con fisetina, se apreciaba que estaban estimuladas, con mayor producción de sustancias antiinflamatorias.

Se están realizando nuevas investigaciones para saber cómo la fisetina puede proteger la memoria y disminuir la demencia.

Autora: Ana Belén Cordal López.

Y después… la gran pregunta: ¿Qué es la Terapia Ocupacional?

Dibujo1

Foto original: http://www.kaprov.com/kaprov-puzzle.html

“Dale a un hombre un pez y le alimentarás un día. Enséñale a pescar y le alimentarás toda la vida”. Proverbio chino.

Durante el “punto de partida…”, muchos pacientes y familiares nos realizan la misma pregunta…¿y qué es la Terapia Ocupacional?.

Está claro que desarrollamos una profesión que a día de hoy, sigue siendo desconocida para gran cantidad de gente y en muchas ocasiones se han generado creencias erróneas de las funciones que lleva a cabo este profesional. En cierto modo, todo el mundo sabe lo qué hace un médico, una enfermera o un fisioterapeuta… pero poca gente sabe lo que hace un terapeuta ocupacional (TO).

Al igual que un médico utiliza los medicamentos para curar o paliar los síntomas, nuestra “medicina” y herramienta de intervención es la ocupación. Podemos utilizar la ocupación como medio y como fin en sí misma. Sabemos que el ser humano es un ser ocupacional por naturaleza, y su vida está llena de actividades significativas y propositivas (ocupaciones).  Tras un daño cerebral adquirido o una enfermedad neurodegenerativa, estas ocupaciones pueden verse interrumpidas o deterioradas como consecuencia de los déficit sensoriales, motores, perceptivo-cognitivos, psicológicos o sociales existentes.

El objetivo de la Terapia Ocupacional es conseguir el mayor grado de independencia o de autonomía en todas las áreas del desempeño ocupacional (actividades de autocuidado, trabajo y productividad y actividades de ocio/tiempo libre), capacitando al individuo para desarrollar las actividades que son significativas para él, dentro de sus roles vitales.

Para ello, será importante reconocer qué componentes del desempeño ocupacional (sensoriomotores, cognitivos y psicosociales) están afectados tras la lesión neurológica y de qué manera están dificultando el desempeño ocupacional en cada actividad concreta.

Para trabajar los componentes del desempeño o las propias actividades en sí, no sólo utilizamos técnicas o conceptos de rehabilitación neurológica basados en la neuroplasticidad, sino que también actuamos en otros ámbitos para incrementar la funcionalidad y autonomía de la persona (técnicas de modificación de la actividad, asesoramiento en productos de apoyo, técnicas de modificación y adaptación del entorno…). Ámbitos y funciones que son exclusivas del terapeuta ocupacional y que nadie mejor que él puede conocer y asesorar.

Y ahora viene la siguiente pregunta… y ¿cómo intervenimos en el Daño Cerebral Adquirido? ¿Y en otras patologías neurodegenerativas?

La intervención de la Terapia Ocupacional variará dependiendo de la patología, de los déficit presentados, del momento de la evolución en el que nos encontremos y del recurso del cual dispongamos.

En la fase crítica y aguda de un daño cerebral, el paciente se suele encontrar hospitalizado.

En la fase crítica, el paciente se encuentra estable hemodinámicamente, pero puede existir riesgo de complicaciones derivadas de la propia lesión. Por lo tanto, el tratamiento rehabilitador comenzará de la forma más precoz posible, una vez sea prescrito por el médico especialista.

Aquí, el TO proporcionará pautas sobre el correcto posicionamiento, manejo del paciente y forma de actuación de los familiares y del propio personal sanitario.  Es muy importante el posicionamiento del paciente para evitar contracturas, desalineaciones, deformidades y futuras complicaciones (ej: hombros subluxados), e incluso puede ser necesaria la confección de férulas. El paciente también puede requerir estimulación a nivel sensorial.

A nivel cognitivo, es normal que el paciente se encuentre desorientado, aspecto sobre el que también tendremos que trabajar. El abordaje de las úlceras por presión (upp) también es un campo sobre el que actúa la TO, en este caso, asesorando en productos de apoyo para la prevención y tratamiento de las upp (colchones antiescaras, tobilleras antiescaras, protectores de talón…).

Durante la fase aguda, el paciente se encuentra estable desde el punto de vista neurológico, por lo que comenzamos con el tratamiento de los déficit sensoriales, motores, perceptivos, cognitivos, psicológicos o conductuales que pueda presentar. Hay que recordar que estos déficit son los que hacen que la persona tenga dificultades para realizar sus actividades de la vida diaria (AVD), por eso es importante tratarlos y realizar un re-aprendizaje de las habilidades perdidas o deterioradas.

Para conseguir esto, nos podemos ayudar de técnicas, métodos y conceptos de rehabilitación neurológica basadas en la neuroplasticidad que nos permiten trabajar muchos de estos componentes, sobre todo a nivel sensoriomotor (control postural, sensibilidad, movilidad, coordinación…) y cognitivo. No sólo trabajaremos estos componentes, sino todos aquellos que influyan en las AVD.

Otra de las herramientas con las que contamos los terapeutas ocupacionales son con las técnicas de modificación de la actividad (ej: enseñar una técnica diferente a la habitual para mejorar el vestido de un paciente con hemiparesia) o el asesoramiento en productos de apoyo (elementos que facilitan la actividad y mejoran la independencia, como pueden ser cubiertos especiales, adaptadores para la escritura, esponja con alargador…). Los productos de apoyo se recomendarán cuando sean necesarios y siempre con el objetivo de mejorar la independencia sin restar funcionalidad.

En esta fase, también comenzamos a realizar un re-entrenamiento en las AVD Básicas (levantarse-acostarse, volteos en la cama, transferencias, alimentación, vestido, aseo, control de esfínteres, colaboración en el baño…). Uno de los primeros asesoramientos que se realizan, es la información que se proporciona a las familias para la adquisición de una silla de ruedas y de un sistema postural, siempre y cuando sea necesario. Este asesoramiento es importante para permitir una de las AVD Básicas, en este caso, los desplazamientos por el hospital para acudir a las terapias.

A medida que el paciente va ganando independencia, el tratamiento irá encaminado hacia la adquisición de habilidades más complejas y reentrenamiento en otras AVD, como puede ser algunas AVD Instrumentales (manejo del dinero, manejo del teléfono, planificación de comidas…). Las AVD Avanzadas, es un aspecto muy importante que tenemos que abordar, ya que el paciente pasará un tiempo hospitalizado, con lo cual, la adquisición o el volver a retomar ciertas actividades de ocio es un aspecto a tener en cuenta en nuestro tratamiento.

En esta fase es muy importante trabajar con la familia y/o cuidador y proporcionar las pautas adecuadas, para permitir una generalización del tratamiento. También es importante asesorar a la familia en aspectos relacionados con la adaptación y modificación del entorno, accesibilidad al domicilio y productos de apoyo que puedan ser necesarios de cara al alta hospitalaria.

La fase subaguda y rehabilitadora, se suele dar una vez que el paciente ha recibido el alta hospitalaria como paciente ingresado. Como nuestro objetivo es conseguir el mayor grado de independencia posible, seguiremos tratando aquellos déficit que sigan afectando a las AVD. Teniendo en cuenta que se ha producido la vuelta al entorno habitual, tendremos que trabajar de forma progresiva las AVD que el paciente realizaba antes de la lesión, esto implica trabajar actividades más complejas como pueden ser actividades relacionadas con el manejo del hogar, preparación de comidas, manejo del dinero y los asuntos financieros, uso de transporte público y planificación de rutas….

La siguiente fase será la fase de readaptación, de atención a largo plazo o periodo de cronificación, se caracteriza porque las secuelas físicas, cognitivas, psicológicas y conductuales se mantienen en mayor o menor medida en el tiempo, y la persona se encuentra estable dentro de su proceso de recuperación. No obstante, es importante seguir realizando terapia para los déficit residuales, y enfocar la intervención para conseguir una vida lo más independiente y autónoma posible en todas las áreas del desempeño ocupacional. De esta forma, enfocaremos la intervención para facilitar la integración de la persona en la comunidad, a nivel laboral (valoración de las capacidades para una posible vuelta al trabajo, adaptación del mismo o re-orientación laboral), y desarrollaremos programas para la exploración del ocio y de nuevos intereses.

La intervención en esta etapa, variará dependiendo del recurso utilizado, de los recursos que dispone el paciente y la familia, de las secuelas, de la propia patología y del propio contexto sociocultural.

En las enfermedades neurodegenerativas, la intervención y nuestro objetivo será también el de conseguir el mayor grado de autonomía e independencia. En muchas ocasiones, luchamos contra la evolución de la enfermedad, y nuestro objetivo no se basa tanto en recuperar, sino más en mantener las capacidades existentes. Por lo tanto, tendremos que tener muy en cuenta la patología y su evolución, la persona y el contexto donde se desarrolle. En general, suelen adquirir más protagonismo los productos de apoyo y las técnicas de modificación/adaptación del entorno en estas patologías.

Finalmente, me gustaría dejaros un vídeo realizado por los estudiantes de grado de la Universidad de VIC, donde reflejan bajo el lema “Con la Terapia Ocupacional todo es posible”, las funciones y todos los ámbitos de actuación que abarca esta disciplina:

https://www.youtube.com/watch?v=sO8v_miJ6RI&feature=share

“Porque…cada uno está puesto en el mundo para convertirse en un individuo independiente y autónomo.” Sabiduría de la India.

 Autora del artículo: 

Yolanda Carretero Serrano. Terapeuta Ocupacional.

 

ESTIMULACION EPIDURAL EN LESION MEDULAR

EES MEDULAR

Acaba de publicarse una noticia interesante en el campo de la lesión medular en la revista Brain: A Journal of Neurology.

Investigadores del Departamento del centro de investigación de la lesión medular de la Universidad de Kentucky, han descrito como cuatro pacientes con lesión medular completa han sido capaces de realizar algún movimiento voluntario tras la colocación de un estimulador.

El estudio parece corroborar lo que ya sabíamos que la estimulación eléctrica puede reprogramar las vías aferentes y eferentes dañadas de la médula espinal.

Han estudiado a 4 varones de una media de edad de 26,9 años con lesión medular al menos 2 años previos al estudio. Lesión medular era  completa entre C7 y T5. Los pacientes estaban adaptados a su silla de ruedas.

Se implantó un estimulador en el abdomen de cada paciente, similar al que usamos en el tratamiento de electroterapia analgésica, pero alterando su intensidad y frecuencia. Se colocaron 16 electrodos entre las vértebras T11 a T12. El estimulador usaba un programa diferente para el miembro inferior izquierdo y el derecho.

Con la estimulación y con estímulos visuales y auditivos, similares a los potenciales evocados, se observó que los pacientes eran capaces de realizar algún movimiento voluntario.

En las lesiones medulares la alteración se produce en la 2º motoneurona, ésta espera recibir órdenes del cerebro. Pero en esta lesión el cerebro deja de ser el jefe y se pierde esa conexión.

Con la estimulación epidural se está aumentando la excitabilidad de la médula espinal. El programa era realizado durante 2 horas al día, incrementándose incluso en el domicilio.

Los pacientes han conseguido mover los dedos, los tobillos, aunque no caminar. El caminar requiere una precisión muy compleja en la coordinación de las dos piernas y entre la musculatura flexora y extensora.

La electroestimulación ha entrado ya a formar parte del tratamiento rehabilitador , acompañada de la Fisioterapia, Terapia Ocupacional, la robótica y quizá de nuevos agentes farmacológicos en los que se sigue investigando.

La estimulación no provoca directamente nueva movilidad, sino que más bien reprograma de nuevo las interconexiones neuronales.

Como conclusión, los investigadores admiten  que pasar de una lesión medular completa a la posibilidad de realizar algún tipo de actividad voluntaria es un gran avance para pacientes y médicos.

Autora: Ana Belén Cordal López. Médico rehabilitador.

Hablando de… «Trabajo Social»!!

En primer lugar, me presento. Soy Miguel Delgado, Trabajador Social especializado en la atención a personas con afectación neurológica.

En segundo lugar, quisiera en este post presentaros el “Trabajo Social”. Siempre se ha dicho que la información es poder, y considero que cuanto mayor conocimiento se tenga de algo (en este caso, del Trabajo Social) mayor beneficio se podrá obtener.

Al igual que ocurre con otras disciplinas (sirva como ejemplo la Terapia Ocupacional), al Trabajo Social se le conoce a través de ideas generalistas que pueden dar lugar a equívocos al ser relacionado con conceptos tal y cómo “caridad”, “beneficencia”, “buena voluntad”, “voluntariado”…  Y nada más lejos de la realidad!!

Se trata realmente de una profesión que requiere/exige formación (actualmente, grado universitario), modelos y herramientas propias de intervención…

Partiendo de esa base, nos encontramos con un/-a trabajador/-a social que intervendrá (con personas, grupos y/o comunidades) a fin de identificar y diagnosticar necesidades y, en consecuencia, articular aquellos recursos (personales/propios y/o externos) que satisfagan a estas.

Por hacer una analogía, sería “cómo”  el médico de familia que tras una valoración y diagnóstico inicial, prescribirá el medicamento adecuado, o realizará la derivación al especialista indicado (y posterior seguimiento, claro).

En el caso del trabajador social, este no prescribirá medicamentos, sino que facilitará información, orientación y asesoramiento a la persona sobre los recursos disponibles (insisto, personales y/o externos) que resulten requeridos para satisfacer las necesidades que presenta. Luego dependerá de la institución o centro dónde se trabaje, que competa el tramitarlos, preescribirlos por decirlo de algún modo (Administración Pública); o que demos el apoyo en la gestión y tramitación (otros centros, asociaciones….).

Desde una perspectiva de intervención individual (Trabajo Social de Casos), se entiende que toda persona desarrolla su proyecto vital dentro de una sociedad. Dicho proyecto vital se puede ver alterado por multitud de circunstancias que, a priori, pueden dificultar la participación de la persona en la sociedad tal y cómo venía realizando hasta este momento, llegando en ocasiones a generar situaciones de exclusión social.

En este tipo de situaciones intervienen multitud de factores que pueden ayudar o perjudicar a la persona en la adaptación/superación a una nueva situación, como serían factores emocionales, así como, la propia dinámica social.

Desde el Trabajo Social, se hará valer el derecho de toda persona a desarrollar su proyecto vital así como mantener  su calidad de vida desde una perspectiva inclusiva y “desarrolladora”.

Hago hincapié en el término “derecho”, puesto que partiendo de este se desarrollan todos los recursos disponibles para abordar estas situaciones. Así pues, una persona que por un ACV no pueda continuar con su actividad laboral, tendrá derecho a una pensión contributiva por haber cotizado determinados años; una persona que requiera de productos de apoyo para desenvolverse mejor en su día a día, tendrá derecho a ayudas para su adquisición como prestación sanitaria; una persona que requiera de una atención especializada tendrá derecho a acceder a un centro adecuado (Centro de Día, por ejemplo)… Igualmente, hago hincapié en que el término derecho lleva siempre asociado sus “obligaciones”, de ahí que el acceso a todo recurso externo suponga el cumplimiento de unos requisitos.

Se entiende que en una sociedad tan dinámica como lo es la actual, no existen fórmulas mágicas y únicas para la satisfacción de necesidades. No podemos olvidar que somos personas (no números, ni meros pacientes o demandantes de recursos) y que nuestro desarrollo como tales no depende exclusivamente de un aspecto o factor de nuestra vida (el que me reconozcan una Pensión Contributiva, por ejemplo, no satisface necesariamente todas mis necesidades). Es por ello que el Trabajo Social no se limita a la “prescripción” de determinados recursos, sino que realiza una intervención holística apoyándose en un trabajo multidisciplinar ya sea con el equipo con el que trabaja y/o en coordinación con otras instituciones/centros.

Toda ello basándose siempre en el principio de “autodeterminación” de la propia persona, ubicándola siempre en el “centro” de dicha intervención. De modo contrario, resultaría absurdo pues que ¿quién mejor que la propia persona para decidir sobre si misma? Es por tanto necesario disponer de la mayor información posible para facilitar el proceso de toma de decisiones.

En próximos posts, me gustaría ir presentándoos diferentes recursos (externos) para aclarar y diferenciar en qué consisten cada uno de ellos, sus procedimientos y estableciendo, en líneas generales, que situaciones pueden ser abordadas a través de ellos. Igualmente, estaré encantado de recibir vuestras sugerencias, comentarios, opiniones….

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@migueld1981

 

USO TERAPÉUTICO DEL “YO” Y COUNSELLING EN TERAPIA OCUPACIONAL.

                                    Foto original: http://www.mindfulminds.co.uk/

El uso terapéutico del yo es la habilidad del terapeuta de ser consciente de sí mismo y del paciente y hacerse cargo de lo que este comunica. Es tan importante como las técnicas y conocimientos y muchas veces marca la diferencia entre el éxito y el fracaso en un tratamiento. Al intervenir utilizando terapéuticamente nuestro “YO”, aparece el Counselling como una herramienta valiosa que ayuda al terapeuta a trabajar de una forma más eficaz para alcanzar el objetivo final con el menor coste personal posible. Desde el Counselling, el terapeuta utiliza su “YO” auténtico, congruente, empático e incondicional “facilitando” conocimientos, instrumentos, técnicas, habilidades, sugerencias, alternativas… tanto al usuario como a su entorno. “Facilitar” es el verbo que resume la tarea del terapeuta mientras que “conducir” sería la tarea básica del cliente; conducir su proceso, sus cambios comportamentales, su salud y sus decisiones con respecto a ella.

Las habilidades fundamentales para la aplicación del Counselling son:

  • Habilidades emocionales.
  • Habilidades de comunicación.
  • Habilidades de motivación para el cambio de conducta.

Para las habilidades emocionales es importante reconocer las emociones propias que afloran en la relación así como permitir al cliente que exprese abiertamente lo que siente. Frenar la expresión de las emociones genera aislamiento y desesperanza. El cliente extrae la conclusión de que lo que es importante para él no lo es para su terapeuta y disminuye la capacidad terapéutica del vínculo. Por ejemplo, acude un cliente y nos cuenta que está cansado porque no puede dormir bien ya que tiene muchas cosas que le preocupan. Podemos cambiar el tema rápidamente, decirle que todo pasa y que ahora tiene que prestar atención a las actividades de Terapia que le proponemos. O podemos preguntarle qué le preocupa… Muchas veces no indagamos en las emociones del otro porque tenemos miedo a que resuenen con las nuestras y no las podamos manejar. Por eso es tan importante conocerse y escucharse para poder después conocer, escuchar y ayudar al otro. Como dice Pilar Arranz, la comunicación puede ser dolorosa, la incomunicación… mucho más.

Precisamente la comunicación es la herramienta básica para la relación interpersonal y a través de ella se elaboran las emociones y se estimulan los cambios comportamentales. Es esencial una escucha activa prestando la máxima atención a los mensajes verbales y no verbales del usuario interrumpiendo lo justo para no detener su discurso. Preguntar qué tal se encuentra, pedir aclaraciones a lo que no hayamos entendido, sintetizar lo que el usuario ha comentado… ayuda a que se sienta escuchado y comprendido. La empatía se puede aumentar si adoptamos una similitud en cuanto a la posición (sentarnos si está en silla de ruedas), cadencia de voz (hablar despacio si habla despacio), expresiones (si llama a su muleta Manolo, hacerlo nosotros también) o gestos (si el usuario tiene el tronco muy doblado, no mantener una posición totalmente erguida que sea muy diferente). También ayudan las frases que empiezan diciendo Entiendo que…, Comprendo cuando me dices…, Imagino que…

En lo referente a la motivación para el cambio de conducta, es esencial saber reforzar de manera natural y auténtica, creíble, las conductas funcionales y adaptativas del cliente. Muchas veces le cuesta apreciar sus propios progresos. Así mismo, es importante preguntar qué es lo que quiere conseguir y cuándo, estableciendo conjuntamente los objetivos y concretando a qué se compromete para alcanzarlos. Es necesario que el cliente se comprometa con su propio proceso que él mismo elige. Por ejemplo, un cliente expone que quiere vestirse autónomamente por completo pero que no sabe si será capaz. Al indagar qué es lo que le preocupa, lo que le hace dudar, comenta que él realmente cree que podría en un futuro vestirse solo pero que le requeriría demasiado tiempo y su mujer se pondría nerviosa. Le comentamos que desde que ha venido al servicio de Terapia Ocupacional ya ha conseguido realizar partes de la actividad del vestido que antes no podía hacer solo, como ponerse la chaqueta y subirse la cremallera (refuerzo). Le preguntamos que si seguimos trabajando en ello, cuándo y de qué forma cree que podría vestirse completamente solo independientemente del tiempo que necesitase (concreción). Al pedirle después que valore la importancia de realizar esta actividad autónomamente, señala que se sentiría muy bien, que es algo que realmente quiere conseguir. Entonces habría que trabajar con él y con el entorno para que actuase también de facilitador del proceso del cliente. Hablando con su mujer, el cliente acaba negociando que los días de la semana que no tiene que venir al centro y no hay prisa, va a vestirse él solo pidiendo ayuda puntual en los momentos en que lo precise.

En definitiva, el Counselling brinda al terapeuta ocupacional las habilidades necesarias para mantener una relación de ayuda que permita al cliente acceder a aquellos recursos que favorecen la adaptación y superación del proceso que está viviendo.

Autora: Beatriz Tierno Tierno.

 

                                                       

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Nuestros Artículos…

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Todos los jueves publicaremos nuevos artículos sobre Neurorrehabilitación, son de autoría propia y nos basamos en nuestra experiencia, formación y conocimientos en investigación. Esperamos que os sirvan de ayuda y os animamos a darnos a conocer vuestras opiniones.

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Hasta ahora hemos publicado:

  • CEREBRO=COMIDA BASURA. publicado por la Dra especialista en Medicina Física y Rehabilitación Ana Belén Cordal López.  https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/16/comida-basura-cerebro-basura/
  • Couselling en nuestras intervenciones de T.O, publicado por nuestra colaboradora Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional Beatriz Tierno Tierno. https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/21/counselling-en-nuestras-intervenciones-de-t-o/
  • El punto de partida, publicado por Pilar Rodríguez Pérez. Terapeuta Ocupacional. https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/27/el-punto-de-partida/

Todavía nos queda mucho por compartir, gracias por leernos…

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  • CEREBRO=COMIDA BASURA. publicado por la Dra especialista en Medicina Física y Rehabilitación Ana Belén Cordal López.  https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/16/comida-basura-cerebro-basura/
  • Couselling en nuestras intervenciones de T.O, publicado por nuestra colaboradora Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional Beatriz Tierno Tierno. https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/21/counselling-en-nuestras-intervenciones-de-t-o/
  • El punto de partida, publicado por Pilar Rodríguez Pérez. Terapeuta Ocupacional. https://rhbneuromad.wordpress.com/2014/03/27/el-punto-de-partida/

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NUEVAS GUIAS CLINICAS SOBRE EL USO DEL CANNABIS EN EL TRATAMIENTO DE LA ESCLEROSIS MULTIPLE.

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La Academia Americana de Neurología (AAN) ha elaborado una nueva guía en la que parece encontrarse beneficios en el uso del cannabis combinado con técnicas de rehabilitación y medicina alternativa en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple.

De acuerdo con las recomendaciones el extracto de cannabis oral, el tetrahydrocannabinol (THC) reduce la espasticidad y el dolor. La magnetoterapia y el Gingko biloba, junto con el aporte de omega 3 puede aliviar la fatiga, además la reflexología puede aliviar las parestesias.

Las terapias estudiadas fueron clasificadas en cuatro grupos:

1. Derivados del cannabis.

2. Técnicas de hipnosis y biofeedback. .

3. Terapias biológicas (glucosamina, ácido linoleico).

4. Prácticas manipulativas (terapia manual,yoga).

5. Naturopatía.

En los tres tipos principales de patrones de la Esclerosis Múltiple: la primaria y progresiva (PP), secundaria progresiva (SP) y remitente (RR), han encontrado un alto nivel de evidencia (Nivel A) en la disminución del dolor y de la espasticidad (excluyendo el dolor neuropático central). El beneficio puede prolongarse hasta un año.

El único problema es que el extracto de cannabis no está comercializado por la FDA. Sólo el dronabiol está comercializado para mejorar las náuseas y vómitos tras quimioterapia en pacientes con cáncer o para pacientes con SIDA.

 Fuente (Neurology 25 de marzo 2014): http://www.neurology.org/content/82/12/1083.full.pdf+html

Summary of evidence-based guideline: Complementary and alternative medicine in multiple sclerosis Report of the Guideline Development Subcommittee of the American Academy of Neurology.

Autora: Ana Belén Cordal López.

El punto de partida…

Al ingresar un paciente nuevo en el hospital, después de haber sufrido un ictus, TCE o cualquier otra lesión neurológica, se establece un primer contacto o ENTREVISTA inicial con la familia y el enfermo. Según mi experiencia en este campo y según diferentes estudios destacan, es importante tener en cuenta distintos aspectos que se van a abordar en este artículo.

El PRIMER CONTACTO.

Normalmente la mirada del paciente revela multitud de sentimientos… El miedo,  la incertidumbre, des-ubicación, tristeza, nerviosismo, impaciencia.. Son muchas preguntas e inquietudes las que surgen en su cabeza. A veces lo pueden expresar, otras en cambio, debido a que el lenguaje puede estar afectado, es más complicada la comunicación verbal. En estos casos, la familia juega un papel importante para contestar algunas preguntas, pero siempre teniendo presente al enfermo dirigiéndonos a él en la conversación.

Me centraré en algunos elementos básicos en la “Relación Terapéutica”, entre ellas destaco  la EMPATÍA, “capacidad de percibir lo que la otra persona puede sentir”, la CONFIANZA BÁSICA “se trata de la percepción del paciente que ve la relación como segura y no amenazante” y la “AUTENTICIDAD “franqueza del terapeuta con el paciente para que éste, tenga una  expectativa realista de lo que puede y no puede esperar de la terapia”. Debemos crear un ambiente en que el enfermo se encuentre cómodo y establecer un feedback positivo donde se sienta comprendido y escuchado.

Buenos días, Me llamo Pilar, pertenezco a la Unidad de Neurorrehabilitación, soy Terapeuta Ocupacional. Entonces, le doy la mano y pregunto, ¿Sabe que le ha pasado y dónde se encuentra? Cuénteme un poco  ¿de dónde es usted? …” Gestos como dar la mano o sentarse a su lado, implican, cercanía y complicidad para establecer  un vínculo de confianza.

estrechar manos

El VÍNCULO.

Las preguntas que debemos hacer los terapeutas deben estar encaminadas a tener una visión global del paciente, como pueden ser,  ¿cuál es su OCUPACIÓN?,  ¿qué HOBBIES practica en su tiempo libre? Es importante conocer la situación previa a la lesión, pero también conocer su situación actual, sus capacidades y limitaciones para poder analizar su grado de dependencia y su potencialidad. Las respuestas nos encaminarán a priorizar los objetivos más inmediatos a trabajar, en función de las necesidades e intereses de la persona.

Después de crear este pequeño “vínculo”, donde  ya nos conoce  y se encuentra más relajado, es importante explicarle cual va a ser tu papel en la rehabilitación y cuál será el suyo explicándole en qué consistirá y cuál será su implicación en éste.

La COLABORACIÓN TERAPEUTICA

¿Sabe que es la Terapia Ocupacional? Mi papel será recuperar, en la medida de lo posible a moverse  en la cama o en la silla, a desplazarse, vestirse o asearse. Tenemos  que volver a  entrenarlas, puesto que el cerebro debido a una lesión tiene que “reaprenderlas”, digamos que  ha perdido el camino y tenemos que establecer de nuevo un aprendizaje.

Debo contarle que su papel en la rehabilitación, será muy activo, requiere mucha implicación y paciencia para trabajar en las áreas que han quedado afectadas tras su lesión.

Se trata del comienzo de la colaboración terapéutica donde establecemos un equipo de trabajo, definiendo los papeles y tareas que ambos tenemos que realizar en el procedimiento rehabilitador.

Los OBJETIVOS

Una vez realizada una valoración exhaustiva de las áreas del desempeño ocupacional a trabajar, es importante establecer los objetivos  acordados entre el terapeuta y paciente, los plantearemos al inicio y a lo largo del tratamiento, y los fijaremos a corto plazo, así haremos más conscientes los cambios y evolución, consiguiendo mayor motivación. Serán lo más realistas posible basándonos en la valoración y el pronóstico de la enfermedad.

La AUTENTICIDAD

A pesar de la franqueza que hayamos tenido con respecto a las expectativas del tratamiento, es muy común y comprensible que los pacientes nos planteen cuestiones con respecto a su pronóstico, preguntas para nosotros de difícil respuesta.

¿Podré mover el brazo? ¿Volveré a caminar?  Ahí es cuando nos centraremos en el trabajo y en el presente”. “Haré todo lo que esté en mi mano para intentar recuperar al máximo lo perdido, pero es muy importante su colaboración y esfuerzo en el tratamiento”

¿Cuándo podré moverme? ¿Cuándo podré comer solo? ¿Y vestirme? Cada caso es diferente, hay personas que recuperan antes y otras tardan más tiempo, todo depende de muchos factores, pero tenemos que tener paciencia y centrarnos en el presente.

El punto de PARTIDA

Aquí comienza nuestro trabajo, es sólo el inicio hacia la “lucha» por la recuperación, un camino a veces largo y duro pero sin duda, muy gratificante.

camino

Pilar Rodríguez Pérez. Terapeuta Ocupacional.